"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







viernes, 18 de agosto de 2017

Monumentos y ciudades



Por Fernando Trujillo

Las protestas en Charlottsville han dado la vuelta al mundo, no obstante los medios lejos de hablar de la protesta en si, han hablado de que algunos de sus participantes portaban banderas con esvásticas, banderas confederadas y estética del Ku Klux Klan.
Una horda conformada por antifascistas, feministas y SJW llegaron como grupos de choque a frenar la protesta, cosa que los medios de forma hipócrita buscaron torcer a su favor y tergiversarla para que parezca que los nacionalistas fueron los causantes y de esta forma seguir criticando—como lo han hecho ininterrumpidamente desde la elección—la presidencia de Trump.
Pero en todo el circo mediático armado por la prensa, se olvidó—o se dejó en segundo término—que la marcha fue para protestar contra el retiro de la estatua del general confederado Robert E. Lee.
No es mi intención dar una larga explicación sobre la Guerra Civil Norteamericana, sus causas y consecuencias para la actualidad—lo cual sería un tema largo y extenuante—solo decir que a diferencia de lo que afirman los medios no solo blancos fueron a la marcha, sino personas de todas etnias a defender su historia de las corrientes políticamente correctas, los blancos no solo fueron neonazis—estos fueron una minoría—sino pertenecientes a la alt-right, libertarios, capitalistas, de varias ideologías pero unidos por una conciencia racial e identitaria, en defensa de su historia.
Los colectivos de izquierda están buscando desaparecer toda la historia por no ajustarse a sus normas políticamente correctas, quieren no solo remover los monumentos a los héroes confederados sino que también remover monumentos y estatuas hechas a héroes nacionales como Theodore Roosevelt y hasta se habla de George Washington por haber poseído esclavos (cosa común en su tiempo), esto último lo que dijo el presidente Trump en su discurso.
Pero esto no es exclusivo de Estados Unidos, desde hace años la izquierda iberoamericana de corte indigenista, ha ido vandalizando y destruyendo los monumentos a los conquistadores, cada 12 de octubre estos colectivos manchan de pintura roja y hasta derriban los monumentos, además de vandalizarlos escribiendo frases denigratorias.
Tal como paso en Chiapas donde en el año de 1992, el EZLN y agrupaciones indigenistas derriban la estatua de Don Diego de Mazariegos y Porres, conquistador y fundador de la ciudad de San Cristóbal de las Casas.
En Mérida se intentó hacer lo mismo con el monumento a los Montejo, se ha llamado a su derribo, se ha exigido al gobierno local que las estatuas sean retiradas, pese a que fueron los Montejo los fundadores de la ciudad.
Lo irónico es que la mayor parte de los miembros de estos colectivos viven en las ciudades fundadas por los tan odiados conquistadores, fueron ellos quienes erigieron aquellas majestuosas ciudades, con su bella arquitectura, sus edificios y catedrales, parte de la herencia europea que es nuestra.
Pasa lo mismo en grandes ciudades como Buenos Aires y hasta Madrid donde la estatua de Hernán Cortes es manchada de pintura roja cada doce de octubre.
Tanto en los casos de los confederados en Estados Unidos como los conquistadores en Hispanoamérica se ve reflejado el odio de una horda sin identidad, sin cultura y sumamente caprichosa que buscan destruir el legado de los hombres que construyeron sus ciudades y sus naciones.
Esos monumentos no están de adorno sino como un homenaje a los fundadores de las ciudades, los héroes que nacieron en ellas y que construyeron esa tierra.
Pero la izquierda tanto en el primer como en el tercer mundo son agentes del globalismo, buscan la destrucción del pasado y de la identidad para imponer un Pensamiento Único regido por la corrección política y el feroz liberalismo cultural.

En Sucia los colectivos de izquierda repudian y hasta destruyen el legado vikingo, en Francia la estatua a Juana de Arco es vandalizado y se busca que se retire. La izquierda siente un extremo odio por el pasado—al que estúpidamente se le califica como retrogrado—pero por el pasado europeo, en realidad no buscan reivindicar los derechos de ninguna minoría ni de ninguna cultura “victima”, sino es solo puro odio por la herencia europea, por sus logros y hazañas.
Las plebes aborrecen todo lo que es grande, todo lo que es hermoso, el sentido aristocrático de una gran cultura, esta es la revuelta de esas plebes contra la grandeza del pasado.
Ellos son una subcultura de lloriqueos, de “espacios seguros”, de arcoíris, música rap y la idea de imponer una aldea global donde las ideas de raza y nación sean abolidas, fuera de eso no tienen ninguna retorico, solo un fanático odio por la herencia blanca.
En España se vienen retirando nombres de personajes asociados al franquismo de las calles, por esa iniciativa llamada “ley de memoria histórica” apoyada por Podemos y colectivos de izquierda asociados, hace poco el parlamento aprobó retirar el cadáver de Francisco Franco del Valle de los Caídos y también borrar toda simbología franquista por exigencia de los colectivos de izquierda.
Lejos de ser un acto reivindicativo es un acto de resentimiento y odio puro, esta plebe no conoce la historia—ni busca conocerla—sino destruirla, reescribirla bajo el Pensamiento Único, solo lo motiva el odio contra todo lo que es superior.
Son estos colectivos los que reivindican y llaman “expresiones culturales” a asociaciones delictivas como la mara salvatrucha, los latin kings, los cholos y la cultura de pandillas, con la música rap y hip hop, toda una plebe amparada bajo los derechos humanos que destruyen las grandes ciudades de herencia europea como Buenos Aires en Argentina, Sao Paulo en Brasil, Córdoba, Monterrey y Guadalajara en México, así como las bellas ciudades del suroeste norteamericano con ciudades con una herencia española, francesa y anglosajona.
De la misma manera que la izquierda predica la iconoclasta, en Medio Oriente el Califato del Estado Islámico destruye las pirámides, las estatuas dedicadas a los antiguos dioses sumerios y asirios, arrasa con el pasado pagano de esa tierra por ir contra los preceptos de su fe, así como asesina indiscriminadamente a los yezidis, busca borrar la herencia de los viejos pueblos para debilitar espiritual y moralmente a los pueblos sometidos.
Destruir los monumentos, retirar las estatuas, borras la herencia europea, de esa forma quedara un pueblo vacío y dispuesto a ser llenado con cualquier ideología nociva, con un Pensamiento Único y totalitario—el Islam en medio oriente y el liberalismo cultural en Occidente—para conquistarlos.
Paso en Chiapas, una vez que el EZLN derribo la estatua del fundador de San Cristóbal de las Casas e impuso en sus comunidades un indigenismo total, donde predominaba un odio por la herencia hispana y católica.
En la actualidad Chiapas no solo es uno de los estados más pobres de México sino que también se presentan sectas protestantes y donde ya hay una mayoría musulmana. Es la consecuencia cuando se borra la identidad de un pueblo.
Citando la tan trillada pero totalmente real frase de Orwell: quien controla el pasado, controla el futuro y los oligarcas que están en el poder, la hegemonía cultural dominante busca destruir ese pasado para tener un futuro que controlar.
Ese pasado tan—para los liberales—“retrogrado, racista y homofóbico” fue forjado por hombres y mujeres mucho mejores que los del presente, hombres de honor como el general Lee que buscaron la autonomía del gobierno yanqui y ese fue su pecado para el gobierno de Lincoln y para el presente posmoderno.
La bandera confederada no es un símbolo de odio sino de identidad, así como la estatua erigida en su honor y esas ciudades que una generación orgullosa de su raza y su cultura erigieron. Esa es la cultura que hay que defender.
En el combate cultural la defensa de los monumentos es otro frente en el cual pelear por preservar nuestra identidad.
No solo son edificios, ni estatuas, son herencia y son nuestra identidad, aquí la de los conquistadores y ahí la de los confederados.
Esa es la herencia por la cual enorgullecernos y la cual proteger para que una generación mucho mejor que esta pueda verla y apreciarla.

Agosto 2017


miércoles, 9 de agosto de 2017

México es un país de dinosaurios



Por Fernando Trujillo

El día de ayer falleció Eduardo del Rio, conocido popularmente como “Rius”, caricaturista (o monero como se les llama), famoso por su historieta “Los Supermachos”, su crítica política orientada a la izquierda y su ateísmo militante que plasmo en sus libros.
Desde el día de ayer he leído elogios y despedidas por parte de medios intelectuales, la revista Gatopardo público ayer un texto que se titulaba “Adiós a Rius, el caricaturista que educo a México”, en este texto se encuentra una frase del intelectual de izquierda Carlos Monsiváis que reza lo siguiente: “En México existen tres sistemas educativos nacionales: la Secretaria de Educación Pública, Televisa y Rius”, agrega Monsiváis (no en esta revista) que Rius era más importante para la educación que la SEP.
Ahora podemos entender porque México esta y sigue anclado al tercermundismo.  
Los libros—mejor dicho panfletos—de Rius son entretenidos si tienes menos de veinte años y eres fácilmente impresionable pero una vez que maduras y lees más allá de la literatura mexicana contemporánea—en su mayor parte que viene de pensadores de izquierda—veras que Rius lejos de ser un “maestro” o un intelectual, era un panfletero de la izquierda mexicana. Con esto no estoy insultando su memoria sino que estoy diciendo la verdad.
El activismo político mexicano, la clase intelectual y los movimientos de izquierda suelen llamar al PRI como “dinosaurios” y ese término se le conoce al partido pero déjenme decirles que el PRI y la clase política no son los únicos dinosaurios, sino la clase intelectual a la cual perteneció Rius.
Si, México es un país de dinosaurios.
La clase intelectual mexicana conformada por el fallecido Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, el colombiano Gabriel García Marques—mexicano por adopción—y por supuesto Rius, son todos ellos dinosaurios, todos homenajeados, laureados, ganadores de elogios y considerados maestros por los movimientos estudiantiles y la misma clase política a la que critican.

Rius era un monero que desde el principio de su carrera supo acercarse al pueblo con su crítica política de forma humorística, respaldo la tiranía comunista de Castro—misma que el PRI al que tanto criticaba respaldo también—en su libro Cuba para principiantes, muchos años más tarde expresaría su desilusión del régimen.
De la misma manera la clase intelectual se acercó al pueblo, solidarizándose con causas sociales, usando el lenguaje popular para sus textos y criticando las instituciones del gobierno y la Iglesia Católica a las que culparon de todos los males del pueblo mexicano.
Así Rius con su crítica fácil y digerible del gobierno y la Iglesia a través de sus dibujos, Poniatowska con La Noche de Tlatelolco se volvieron referentes de los movimientos sociales en el país. Sus libros son leídos y citados por estudiantes de izquierda, se les llama maestros en centros de estudio, en el caso de Poniatowska es una referente incuestionable del activismo político de izquierda.
Descendiente de la nobleza europea y de una familia porfirista exiliada, ostenta irónicamente el título de princesa de Polonia, un título que ha rechazado debido a sus ideas políticas. Poniatowska es una de las más fieles partidarias de López Obrador en sus campañas presidenciales y actualmente está afiliada a su partido MORENA—partido conformado en su mayoría por exmilitantes del PRI—haciendo apología y campaña por el político, la princesa roja—como es llamada—es una crítica del poder establecido no obstante no duda en acudir a los homenajes y recibir premios por parte del mismo sistema político o de tomarse fotos con el antiguo presidente Carlos Salinas de Gortari.
Es que la clase intelectual mexicana vive afirmando que se solidariza con el pueblo, criticando a la supuesta ultraderecha política y culpándola de todos los males de los mexicanos, al mismo tiempo que como Poniatowska, el fallecido Monsiváis y Taibo II respaldan a un miembro de esa misma clase política a la que tanto critican, porque si López Obrador es parte del circo politiquero de México.
Para esta clase intelectual no existe ninguna crítica, son venerados ciegamente por la izquierda juvenil que ve en sus libros una verdad incuestionable, para ellos solo existe el elogio perpetuo tanto de los colectivos de izquierda como del sistema político e intelectual.
Más que educadores tanto Rius como Poniatowska son adoctrinadores de la izquierda, intelectuales que se quedaron anclados al esquema político de la Guerra Fría y de ahí no evolucionaron más.
La izquierda occidental evoluciono—o involuciono mejor dicho—pero en México se quedó en el sesenta y ocho, el mismo tipo de pensamiento político intransigente, la misma defensa del comunismo y el mismo anti-priismo.
Pero las cosas han cambiado, el comunismo es un sistema obsoleto reducido a unos pocos países, el PRI de los sesenta—cuando Rius y Poniatowska empezaron a escribir—ya no es el mismo sistema totalitario con su presidencialismo incuestionable, todos pueden criticar al partido, pueden burlarse del presidente en redes sociales y en espectáculos de stand up (cosa impensable hace treinta años), pueden escribir sus críticas políticas en periódicos y redes sociales, si en la CDMX un policía reprime a un manifestante los organismos de derechos humanos, periodistas y asociaciones civiles se encargaran de que el estudiante quede libre y hasta se cese al policía, los manifestantes están protegidos por estos organismos. Televisa lejos de ser una televisora conservadora es portadora de una agenda liberal a favor del feminismo y el LGBT mientras que la Iglesia Católica carece de ese gran poder que la historia oficial le otorga.
Ese mismo pensamiento ya obsoleto es el mismo que se mantuvo en la mayor parte de la obra de Rius.
¿Cuál es la trascendencia de Rius?
Ninguna, tanto Rius como Poniatowska, Monsiváis y Taibo II supieron aprovechar las lagunas culturales de las que adolece el pueblo mexicano e hicieron una crítica superficial y fácil para ganárselo.
Si Rius trascendió más allá de los sesenta fue por la misma clase intelectual, el mismo sistema al que crítico y por supuesto la izquierda política.   
Si la narrativa del chairismo mexicano es que Televisa y el gobierno le daban basura al pueblo, pues Rius y los suyos le dieron también basura solo que roja.
En el caso del fallecido Rius supo adoctrinar mediante dibujos, una forma sencilla (y manipulada) de hablar de política, religión e historia.
Cuando alguien menor de veinte años lee por primera vez alguno de los librillos de Rius queda impresionado, son lecturas sencillas y con el objetivo de moldear la mente del lector, conforme uno va creciendo va leyendo más, investigando más y vera que las obras de Rius no son más que panfletos sobrevalorados. No obstante la gran mayoría de los lectores de Rius son incapaces de leer o investigar algo que los saque de su zona de confort, quedándose con sus planteamientos y sus críticas fáciles, es ahí donde ha radicado su éxito y el de toda la clase intelectual mexicana.
Rius supo explotar al chairismo mexicano con su ateísmo militante y su crítica mordaz a la “malvada” Iglesia Católica, su apología a la legalización de la marihuana, su crítica al yanquismo y su apoyo al régimen cubano. Además claro esta su incongruencia ideológica—una vez era ateo, para después de ser “cristiano” sin ser católico, para después admirar el budismo y el new age—todos estos ingredientes fueron los necesarios para ganarse el chairismo y al parecer para ser un escritor de prestigio en México.
Alguna vez exprese que si alguna vez nos deshacemos de la clase política, todavía quedara la clase intelectual, tan parasitaria como la otra.
En este país es necesario un movimiento como lo fue el Futurismo en la Italia de principios del siglo XX, un movimiento que combata el frio intelectualismo, la poesía pasiva, la mediocridad de las instituciones artísticas y que sea un golpe para la tan homenajeada clase intelectual.
Porque en si la clase intelectual es otro dinosaurio, un fósil arcaico que se sigue perpetuando en el mundo cultural.
Es necesaria una nueva generación de escritores que disientan de este intelectualismo viejo, que exalten los valores de lucha, acción, juventud y la rebeldía frente a esta vieja clase de literatos. Necesitamos un nuevo futurismo que incendie las letras mexicanas.
Pero por el momento los medios y los izquierdistas le hacen homenaje a su maestro (mío no) Eduardo del Rio “Rius”.


Agosto 2017

sábado, 5 de agosto de 2017

Mentiras y verdades acerca de la esclavitud



Por Fernando Trujillo

Hablar de la historia de la esclavitud es hablar de una de las partes más vergonzosas de la historia humana, es parte de nuestra historia y sin embargo aún hoy en día el tema está plagado de mitos, medias verdades y tergiversaciones por parte de la historiografía moderna.
Cuando se menciona el tema de la esclavitud inmediatamente viene a nuestra mente la imagen del hombre blanco azotando a un indefenso hombre negro en una plantación del sureste Norteamericano.
Esta imagen ha sido constantemente alimentada en el imaginario colectivo por libros, programas de televisión, películas como “12 años de esclavitud”, “Amistad” y “Django Desencadenado”, cada cierto mes en Estados Unidos es el mes de la historia negra en el que se hace un repaso a la historia de los negros en ese país y se recuerda nuevamente la opresión del hombre blanco anglosajón sobre los pueblos negros, por supuesto dicho mes lejos de ser una justa reivindicación es solo un aparato de propaganda del supremacismo negro. Así en el imaginario colectivo aparece el pueblo blanco como los amos de la esclavitud sobre los pueblos de color.    
Esto ha sido una media verdad difundida hasta la saciedad, los blancos como el pueblo esclavista por excelencia, lo cierto es que todos o por lo menos la mayor parte de los pueblos de la historia han practicado la esclavitud.
Contrario a la creencia popular, los primeros pueblos en abolir la esclavitud fueron los pueblos europeos bajo el cristianismo.
En la Europa pagana era común la esclavitud entre las tribus bárbaras y la civilizacion grecorromana, los romanos practicaron la esclavitud tanto hacia otros europeos como hacia pueblos orientales conquistados, mientras que barbaros como los vikingos esclavizaron a otros blancos para venderlos como esclavos a los pueblos musulmanes.
Fue la llegada del cristianismo lo que abolió esta terrible práctica, la unificación europea bajo una misma fe rompió con la división entre barbaros y civilizados, los pueblos cristianos no iban a esclavizarse entre ellos. Bajo el cristianismo la humillante condición de esclavo en Roma dio una evolución hacia la condición de siervo en el feudalismo medieval. Este fue un gran avance político de la época y la primera gran revolución .
Mientras en Europa se estaba dando este avance, en medio oriente los pueblos musulmanes emplearon la esclavitud hacia los llamados infieles, el rapto y compra de mujeres blancas para los jeques, sultanes y la prostitución era parte de la vida oriental, el empleo de eunucos para custodiar estos harenes, todos ellos también esclavos.
Tanto mercaderes judíos como musulmanes fueron los mayores tratantes de esclavos del mundo y por causas del antirracismo y la corrección política se desconoce.
El Imperio Otomano llevo esta práctica a niveles atroces, convirtieron los territorios conquistados en terribles campos de concentración para los infieles y donde comerciaron con grandes cantidades de esclavos en su mayoría blancos.
La cantidad de mujeres y niñas vendidas a lujuriosos jeques y sultanes, la enorme cantidad de varones vendidos desde su infancia y castrados para la prostitución homosexual es inenarrable y es una parte escondida por la hipocresía de la corrección política.
Pero no solo de blancos se componía el negocio de la esclavitud entre judíos y musulmanes sino mayoritariamente de africanos. Así es, quienes fueron los mayores comerciantes de esclavos negros no fueron los blancos sino musulmanes y judíos—por supuesto no se niega que hombres blancos sin escrúpulos hayan participado en este negocio—con quienes fueron tan crueles como con los blancos.
En 1992 la Nación del Islam—grupo identitario negro—publico el libro “La secreta relacione entre Negros y Judíos” causando un gran escándalo al afirmar que el comercio de esclavos estuvo dominado por judíos durante dos mil años. Lógicamente el libro omite el gran rol que tuvieron los musulmanes en este comercio.
Esto lo confirma el historiador judío Marc Raphael en su libro “Judíos y judaísmo en los Estados Unidos: una historia documental” donde afirma que en las colonias británicas, francesas y holandesas el negocio de la esclavitud estaba en manos de judíos.
¿Por qué esto no se difunde más?
A parte de la tiránica corrección política, el tema de la esclavitud negra es piedra fundamental en la creación y perpetuación de la “culpa blanca”, las ONGS antirracistas necesitan de esta historia para poder seguir con un poder sobre el hombre blanco, seguir con el chantaje y con la dominación cultural.

En el tema de la esclavitud existe una gran mentira perpetuada y es la supuesta esclavitud del Imperio Español a los pueblos indígenas. Esto es una vergonzosa y cínica mentira por parte de la historia oficial en los países hispanos.
Primero que nada quienes ejercieron la esclavitud en el México Antiguo fueron las teocracias indígenas sobre otros pueblos indígenas, toltecas, mayas, zapotecas ejercieron la esclavitud con los pueblos que conquistaban.
Pero quienes fueron más brutales a niveles inhumanos fueron los aztecas, pueblo sanguinario que sometió a su tiranía a los pueblos que conquistaban, ofreciendo grandes cantidades de seres humanos a horrendos sacrificios humanos. El holocausto perpetuado por los aztecas es uno de los pendientes que tiene la historia por reconocer.
Fueron los españoles los que terminaron con la esclavitud en esta tierra, bajo el cristianismo la esclavitud y los sacrificios humanos se abolieron.
No hubo tal esclavitud de españoles hacia los indígenas, en junio de 1523 el rey Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano proclamaba: 

“Pues Dios Nuestro Señor creo los dichosos indios libres y no sujetos, no podemos mandarlos encomendar, ni hacer repartimientos de ellos a los cristianos, y así es nuestra voluntad que se cumpla;  por ende yo vos mando que en esa dicha tierra no hagáis ni consintáis hacer repartimiento, encomienda ni depósito de indios de ella, sino que los dejéis vivir libremente, como los vasallos viven en estos nuestros reinos de Castilla”.

La esclavitud en la América Española hacia los indígenas estaba prohibida así como estaba también prohibido que fueran enjuiciados por la inquisición.
Muy diferente a la América anglosajona, las colonias francesas y portuguesas donde el esclavismo fue parte de su idiosincrasia.
Para el siglo XIX la esclavitud ya era una institución moribunda, los pocos países que aun la practicaban fueron aboliéndola, en Brasil—que cabe mencionar tuvo un mayor comercio y numero de esclavos que Estados Unidos—fue el emperador Pedro II el magnánimo que comenzó la iniciativa de abolir la esclavitud, cosa que enojo a las clases altas conservadoras y con tendencias republicanas. Al final logro esta iniciativa pero le costó el trono y el final de su imperio.
Como podemos ver si bien los pueblos europeos fueron esclavistas, es una mentira afirmar que fueron los amos del comercio de esclavos y es una verdad que ellos fueron los principales abolicionistas de esta práctica.
Actualmente la esclavitud continua en otras partes del mundo, bajo otras formas como deuda bancaria y trabajos mal pagados pero eso sería otro tema.
En la África actual aún persiste pese a que fueron los colonialistas europeos que la abolieron hace más de cien años, la esclavitud ejercida de negros de una etnia hacia negros de otra etnia y es que es poco o nada mencionado que entre los comerciantes de esclavos se encontraban otros negros.
Con esto vemos como el mundo blanco fueron los primeros en abolir los sistemas esclavistas, que aún perduran en medio oriente y en África, vemos como la mentira de la esclavitud manejada por blancos es una piedra angular de la “culpa blanca” y como los pueblos que fueron los amos de esta práctica aún permanecen desconocidos por la historia.
En el tema de la esclavitud hay muchas mentiras mantenidas por la corrección política y que ocultan la verdad histórica. No se tiene porque pedir disculpas ad infinitum, sino ejercer un revisionismo de la historia de la esclavitud para llegar a la verdad y por fin librarnos de las grandes mentiras que nos han contado una y otra vez.


Agosto 2017


Bibliografía:


Duke, David “El impactante rol de los judíos en la esclavitud”

S.A “Hubo más europeos esclavizados por los musulmanes que esclavos negros enviados a América”


Borrego, Salvador “América Peligra”

lunes, 24 de julio de 2017

Suecia y el Ragnarok multicultural



Por Fernando Trujillo

En un video reciente en su canal Thulean Perspective llamado “I miss you Sweden” Varg Vikernes hablo de forma anecdótica como en su juventud recuerda que muchos noruegos admiraban y buscaban vivir en Suecia por ser un país próspero con una alta calidad de vida. En esta anécdota lamenta lo que se ha convertido el país nórdico en los últimos años.
¿Qué fue lo que sucedió? Suecia paso de ser un país sano y de primer mundo a ser un tercer mundo en Escandinavia y ostentar vergonzosamente el titulo de capital de las violaciones en Europa.
El siguiente artículo bien podría llevar el nombre de cualquier país europeo como Alemania, Italia, Francia pero es Suecia donde el liberalismo cultural más ha golpeado y donde el experimento de sociedad multicultural ha fracasado rotundamente.
Suecia junto con España son conejillos de indias donde se aplica toda la ingeniería social de la globalización (feminismo, aborto, inmigración masiva, etc.), una vez aplicado a esos país pasa a ser exportado a otras partes de Europa y el mundo.
La tiranía de la corrección política implantada por los poderes globalizadores tienen en Suecia su máxima expresión, la ultima es que los libros del personaje “Pippi Longstockie” han sido retirados de bibliotecas y librerías por tener palabras hoy consideradas “ofensivas”. Si hacen esto en Suecia el día de mañana van a retirar los libros de autores como Mark Twain, Lovecraft y Jack London por solo citar algunos, por tener un lenguaje que no cumple los lineamientos políticamente correctos.
Algunos paganos wotanistas acusan al cristianismo del actual apocalipsis sueco pero esto es un equívoco, la Suecia cristiana fue un país próspero, desarrollado, rico y pacífico, digo fue porque la actual Suecia no es nada cristiana, sino un país donde todas las religiones nocivas (como el Islam) son bienvenidas menos el cristianismo.
Las políticas liberales culturales y globalizadoras aplicadas a Suecia (y a Europa) son ajenas a la tradición cristiana y pagana, son ajenas a la identidad europea.
Para entender este apocalíptico escenario debemos remontarnos a los noventa cuando ante el inminente crisis económica Suecia y otros países nórdicos introdujeron medidas liberales en seguridad social, pensiones y sanidad lo que lo llevo a un florecimiento económico grande creando un estado de bienestar.
Sin embargo este estado de bienestar social trajo un tipo de hombre light:

“Así por ejemplo, durante décadas, el Estado socialdemócrata ha ido extendiendo por la sociedad sueca una mentalidad caracterizada por el materialismo, que ha reducido la vida humana a la satisfacción del bienestar material; la neutralidad moral, el relativismo y el subjetivismo respecto a las grandes cuestiones humanas; la indiferencia religiosa en una vida pública dominada por el socialismo; y sobre todo ello, la presencia permanente del Estado en todas las actividades de la vida social, relegando a familias y comunidades a meros receptores de servicios sociales.” (…)
“El éxito económico parecía, no sólo funcionar pese al hombre light, sino hacerlo precisamente gracias al carácter liviano de éste. Con esta lógica en marcha, el último paso, ante el éxito económico, fue extender decididamente el Estado de Bienestar de manera universal a los miles de inmigrantes que acudían a la llamada de los subsidios y las ayudas suecas. (Mañu, 2017)

Es por los noventa y principios de siglo cuando olas de inmigrantes en su mayoría islámicos vienen a Suecia atraídos por su sistema de asistencia universal, sus servicios gratuitos, su prosperidad y sus instituciones humanistas dándoles la ciudadanía y servicios sociales sin ver el peligro que estaba generando.
Hoy Suecia sufre las consecuencias de este estado de bienestar y este humanismo.

En el imaginario colectivo Suecia es un país con nieve, altas montañas, hermosas y sonrientes mujeres rubias, altos y apuestos jóvenes vikingos, pueblos de casas de madera con gente sonriente y trabajadora, tierra de mitos nórdicos, trolles y hadas.
Durante los años setenta Suecia era un país orgulloso, prospero, con un programa eugenésico—que en esa misma década abolió—esa es la Suecia a la que Vikernes se refiere en ese video y esa Suecia ya no existe.
Con el advenimiento de inmigrantes no blancos se crearon guetos y zonas donde impera la ley Sharia poblado por africanos y musulmanes, estos guetos son lo opuesto a los pacíficos y bellos pueblos suecos poblados por blancos.
Pero entre los blancos impera el feminismo, el proselitismo LGBT, el liberalismo llevado al extremo y subvencionado por el estado socialdemócrata, las feministas suecas igualan o superan por mucho en falta de ética a las españolas y holandesas. Es de ese país de donde viene el partido Iniciativa Feminista de corte de izquierda y anti-racista que ya tiene células en la Unión Europea y con una política exterior de corte feminista en toda Europa, posiblemente la más radical del continente.
Irónicamente y de forma hipócrita Suecia es conocida como capital mundial de las violaciones y todas ellas son por parte de musulmanes y africanos hacia las mujeres suecas, tan solo en 2014 se registraron 6, 620 violaciones a manos de refugiados.
No obstante las feministas guardan silencio ante estos hechos y hasta llegan a defenderlo como la diputada feminista Barbro Sorman que defendió a los refugiados musulmanes por violar mujeres debido a que era “parte de su cultura”.
Es también de Suecia de donde viene el así llamado “porno feminista” creado por la feminista Zara Kjellner y el colectivo New Level of Pornography enfocada en el placer de la mujer.
Así por un lado tenemos una sociedad blanca hundida en el feminismo y liberalismo cultural y por el otro una cultura invasora que odia la identidad sueca y vive parasitariamente de las ayudas sociales.
En este año el nivel de áreas peligrosas—léase habitadas por musulmanes—ascendió a 62 de 55 que eran el año pasado.
La tasa de crímenes violentos se ha elevado en un país que hasta hace unas décadas era uno de los más seguros de Europa, asesinatos, violaciones y la reacción más agresiva que puede haber es cancelar festivales de rock para evitar violaciones masivas.
En abril del presente año un atentado terrorista perpetrado con un camión en Estocolmo dejo como resultado la muerte de cuatro personas y quince más heridas pero no obstante las consignas que dan la bienvenida a los refugiados y la defensa del Islam por parte de ONGS y el mismo gobierno continúan.
El sistema sueco es además totalmente indiferente a esta situación, posiblemente más indiferente que los otros gobiernos de Europa, la policía no sabe qué hacer y el mismo gobierno le mete instrucciones “anti-racistas”.
Y es que son fuerzas externas las que están destruyendo Suecia—tal como lo señala Vikernes en su video—políticas exteriores de ingeniería social aplicadas a su rata de laboratorio, entre quienes promueven estas políticas esta la infame Bárbara Spectre líder de Paideia (Instituto Europeo de Estudios Judíos en Suecia) y que a través de su creación One Sweden dirige y promueve la inmigración masiva, el multiculturalismo y el feminismo. Spectre ha afirmado que Suecia es demasiado blanca y que por eso es necesaria llenarla de una población no europea.
No es un suicidio pero tampoco es un asesinato, es una mezcla de ambas, por un lado la ingeniería social aplicada por fuerzas exteriores y por otro lado la apatía y pérdida de identidad de los suecos lo que ha llevado a su país al Ragnarok.


En una carta dirigida a la Comisión de Seguridad Migratoria de la Unión Europea el experto en investigación sobre países desestabilizados Johan Patrick Engellau ha escrito:

“Me temo que es el final de la Suecia organizada, decente e igualitaria que hemos conocido hasta ahora. Personalmente, no me sorprendería si se produjera un conflicto en forma de guerra civil. En algunos lugares del país, la guerra civil probablemente ya ha comenzado, aunque la coalición de gobierno no parece haberse enterado”

La situación es que los nativos suecos ya no son los dueños de su propia tierra, ya son una minoría mientras que los inmigrantes en su mayoría musulmanes son los nuevos dueños de Suecia en complicidad con el gobierno.
Si el país es un experimento de ingeniería social, también es un ejemplo de la guerra racial que ya está en suelo europeo.
Por supuesto los suecos autóctonos todavía celebran el feminismo, las políticas liberales pero ya hay pequeños grupos y partidos de corte nacionalista que se han puesto en resistencia.
Como el Nordiska forbundet (Alianza nórdica) organización nacionalista, el colectivo nacionalista Soldiers of Odin que ya tienen su célula en el país, The Northen Brother agrupación nacionalista dedicado al entrenamiento físico y al que pertenece el youtuber nacionalista Marcus “The Golden One”, esta también Jonas Nilsson quien escribió un libro llamado “Anarco-Fascismo” aun no traducido al inglés pero que sigue los mismos lineamientos de Jack Donovan en su ensayo del mismo nombre.
En respuesta a los Soldados de Odín, grupos musulmanes se han organizado en su propio ejercito llamado Soldados de Ala para enfrentarse a los nacionalistas en las calles, soldados de Odín contra los soldados de Ala, los nombres son evocadores en la ya próxima guerra racial. El dios del desierto contra el arquetipo indo-europeo racial, dos arquetipos, dos Cosmovisiones del mundo enfrentadas en una guerra eterna.
Pero ¿Sera suficiente? No lo creo, Suecia irónicamente hace honor al nombre de Síndrome de Estocolmo, existe una valiente minoría de nacionalistas pero la mayor parte del pueblo autóctono apoya esta ingeniería social y da la bienvenida a los refugiados.
Es posible que en un futuro próximo Suecia y la mayor parte de Europa regrese al tribalismo, a vivir en tribus para alejarse de la decadencia del estado, la civilización regresa a la barbarie y de la barbarie nace la civilización (como dije en un viejo articulo), ante una nación moribunda solo queda regresar a vivir en tribus.
Este “anarco-fascismo” que pregonan Nilsson y Donovan es en últimas instancias ya la única alternativa del hombre sueco.
Suecia es un ejemplo de la total destrucción de la identidad de un pueblo, destrucción que se ha llevado a cabo en la totalidad de Europa y de la que no es ajena Iberoamérica, Estados Unidos y el continente asiático.
A Suecia le siguen Holanda, Francia, España, Inglaterra y el resto de los países nórdicos antes prósperos y pacíficos ahora inseguros y caóticos. Algo que le pasara a Islandia muy a mi pesar (un país al que personalmente admiro).
Pero mas que nada el ejemplo del multiculturalismo en Suecia es un ejemplo del fracaso de esta sociedad multicultural, gente pacifica y trabajadora como los suecos no pueden convivir con un pueblo con una cultura e identidades OPUESTAS a los suyos. Las diferencias raciales y culturales existen y cuando no son respetadas ocurre lo de Suecia.
Suecia y Europa están viviendo su propio Ragnarok pero recuerden que después del Ragnarok nórdico y del Apocalipsis cristiano viene siempre la nueva vida, un nuevo mundo y una nueva oportunidad.
De los nacionalistas depende que ese nuevo mundo no sea el Califato Universal.


Julio 2017


S.N (2017). Suecia se rinde ante la Sharia y le cede Estocolmo. [En red] Recuperado de https://gaceta.es/europa/estocolmo-sharia-20170704-0650/

Mañu, Elia Oscar (2017). El fracaso nórdico. [En red] Recuperado de https://gaceta.es/uncategorized/fracaso-nordico-izquierda-20170706-0650/








viernes, 7 de julio de 2017

Cuando Brasil fue un imperio



Por Fernando Trujillo

Las guerras de independencia que sacudieron por completo la América Española fueron procesos que lejos de lo que el oficialismo nos cuenta, fue un terrible desastre para todos los hispanos, el resultado de esta independencia mal hecha fue la división de Iberoamérica en una serie de republiquetas inestables que hasta el día de hoy siguen peleándose entre ellas y sumidas en su patrioterismo artificial.
No obstante México y Brasil tomaron un camino diferente, el primero luego de once años de guerras civiles iniciadas por un sacerdote convertido en bandolero, tuvo su proceso de independencia en paz gestado por Agustín de Iturbide quien ofreció el trono de México a Fernando VII, sin embargo en una movida política tonta rechazo la corona. Iturbide fue proclamado como emperador pero este imperio tuvo una vida breve, al ser traicionado y posteriormente fusilado, el imperio fue abolido para imponer una república copia del sistema yanqui siguiendo los pasos del resto de los países Iberoamericanos, el resultado fue que durante los siguientes años México quedo hundido en una republiqueta inestable, con guerras civiles, invasiones, perdida de la mayor parte de su territorio, golpes de estado, endeudamiento, hasta que Porfirio Díaz subió al poder e impuso un orden por medio de la fuerza. Entre 1864 y hasta 1867 hubo un Segundo Imperio bajo la corona del emperador Maximiliano que sin embargo fue derrocado y fusilado por Juárez, imponiéndose nuevamente y hasta la actualidad el sistema republicano.
Brasil por su parte siguió un camino distinto a todos los otros, primero esta decir que el gestor de la independencia no fue un criollo resentido, sino un aristócrata, la figura de Pedro I quien proclamo la independencia del país, aun con su separación seguían compartiendo la misma familia real y la cultura portuguesa. A diferencia del resto del continente, Brasil continúo manteniendo la herencia europea como base.
La familia real era amada por el pueblo debido a su liderazgo con la independencia, sobre todo cabe resaltar la figura de la emperatriz María Leopoldina de Austria, esposa del emperador Pedro y miembro de la distinguida Casa de Habsburgo, mujer culta e interesada en las ciencias naturales, su amor por la belleza del país y su apoyo a la causa de independencia le ganaron el cariño del pueblo.
Pedro I continúo como emperador del país pero posteriormente tuvo que regresar a reclamar su trono en Portugal, tras una serie de luchas por el trono y regresos, abdico a favor de su hijo Pedro II con quien Brasil vivió su época de mayor esplendor.

Brasil como imperio fue una potencia emergente, tuvo una rápida industrialización y un increíble crecimiento económico al nivel de potencias como Estados Unidos, Inglaterra y Francia, tanto fue así que para el año de 1858 era una de las diez potencias más productivas del mundo.
El reinado de Pedro II conocido como el magnánimo fue un periodo que contrasto con el resto de países hispanos, tuvo estabilidad económica, conservo todo su territorio, hubo libertad de expresión—a diferencia de los otros países regidos por caudillos demagogos—una creciente industrialización, Pedro II fue un gobernante culto que mantuvo una amistad con personalidades como Richard Wagner, Luis Pasteur y Friederich Nietszche a quien dejo sorprendido por su erudición.
Pedro II fue un defensor de las artes, un hombre de gran cultura y figura principal del crecimiento económico y cultural del imperio. Bajo su reinado supo equilibrar los valores liberales y conservadores, mientras que otros países (como el México republicano) hubo diversas guerras civiles entre ambos bandos, el emperador Pedro supo cómo mantener el orden y evitar conflictos innecesarios.
El imperio salió victorioso en conflictos como la guerra con Uruguay y posteriormente la guerra de la Triple Alianza. Fue tanta la grandeza del imperio brasileño que el emperador Maximiliano lo tomo como ejemplo y como influencia al emperador Pedro, el sueño de Maximiliano fue crear un imperio con un gran desarrollo científico, artístico y militar, con una flota que dominara todo el Golfo de México.  Maximiliano tenía la idea de acercarse al Imperio Brasileño creando una alianza monárquica que fuera la hegemonía en el continente. Lamentablemente la oposición Estados Unidos y su desconocimiento del Imperio Mexicano terminaron con todos estos ideales al apoyar el bando republicano que terminaron con la caída de Maximiliano.
En 1867 el emperador Pedro lanzo una iniciativa para abolir la esclavitud, pese a ser una noble labor, esto le gano el resentimiento de las elites conservadoras que para ese entonces ya estaban albergando ideas republicanas.
Resulta irónico ver cómo fue un monarca quien abolió la esclavitud y como las elites republicanas guardaron un fuerte resentimiento hacia la monarquía, en 1888 la esclavitud fue por completa abolida pero eso le costó a Brasil su Imperio, un golpe de estado por parte de una clase burguesa y un ejército que querían imponer una república militar termino con el ideal monárquico en el continente.
Brasil se volvió una república y pronto se volvió una nación inestable como sus vecinos, con sus periodos buenos y malos hasta el día de hoy.
El emperador eligió el exilio antes que sumir al país en una guerra civil, murió dos años después y con el acabo una época de grandeza para el país.

¿Qué diferencio a Brasil del resto del continente?
El ideal de Imperio se impuso sobre los ideales masónicos que generaron una serie de republiquetas hasta hoy en día inestables. Brasil conservo todo su territorio y fue una potencia, fue un proceso de independencia pacifico (salvo por algunas guerrillas) en el que la misma familia real participo.
Más que nada Brasil continuo manteniendo su herencia europea, siguió con su papel como la continuación de Portugal en el continente americano. Esta aceptación de su identidad europea contrasto con el odio de las recientes republicas hacia España.
Brasil además tuvo una alta población blanca que trabajo e hizo prosperar al Imperio, de 1872 a 1890 la población de origen europeo era entre 38% A 44%, mayormente en el imaginario colectivo vemos a Estados Unidos como la “tierra de las oportunidades” pero el Imperio Brasileño también fue una tierra de oportunidades, que recibió inmigrantes españoles, italianos y alemanes que fueron un gran aporte a la nación.

Resumiendo:

El proceso de independencia fue de paz y no de odio.

El Imperio mantuvo la identidad europea y católica frente al odio antieuropeo de las recientes republicas.

El Imperio mantuvo la unidad del territorio frente a la división de los otros territorios en republicas artificiales.

El Imperio creció en económica, cultura, poder militar mientras que todas las demás republicas se estancaron o cayeron en la inestabilidad política.

El Imperio recibió una inmigración europea que aporto buena genética y cultura a la nación mientras que las repúblicas como México expulso a su población europea en un nocivo patrioterismo.  

Hasta 1889 el emperador mantuvo el Orden, la Unidad y la Paz dentro de su nación mientras las otras repúblicas se hundían en golpes de estado y guerras civiles.

Brasil ha sido una economía dentro de todo estable, tiene un mejor nivel de cultura y educación como herencia del Imperio pero también padece los mismos problemas del sistema republicano incluyendo una tasa de criminalidad alta representado mayormente en las favelas (de mayoría negra), y con los gobiernos socialistas de Lula Da Silva y Rousseff su situación económica y social ha estado empeorando.
Mucha gente pide el regreso de la monarquía ante este clima de inseguridad política, la añoranza por el Imperio se hace fuerte en el pueblo pero hasta el momento el panorama es incierto.
Brasil represento el ideal de Imperio en tierras hispanas, tal como México pero con la diferencia de que pudo vivir un largo tiempo y con prosperidad.
Los Imperios de Brasil y México fueron grandes ideales, que cosa tan grande hubiera sido que ambos se hubieran unidos creando una hegemonía monárquica en el continente pero fue un sueño y un ideal que nunca fueron y que se han perdido.

Julio 2017

Fuentes:







domingo, 25 de junio de 2017

Una generación arruinada, una reseña del libro de Lauren Southern



Por Fernando Trujillo


Hace unas dos semanas me llego por Amazon el libro Barbarians: How baby boomers, inmigrants and islam screwed my generation” de Lauren Southern, activista de la Alt-right, periodista, cosplayer y escritora para Rebel media además de tener su propio canal de Youtube donde aborda temas como la libertad de expresión, la crítica al feminismo y la inmigración.
Como periodista Lauren Southern ha tomado riesgos desde entrar a barrios musulmanes en las ciudades europeas regidos por la Sharia, mostrando el extremismo y odio antieuropeo que almacena su gente, hasta junto con los jóvenes del colectivo nacionalista Generation Identitare intentaron frenar un barco de refugiados que llegaban a costas italianas, por lo que fue arrestada y puesta bajo investigación.
Después de finalizar unas lecturas que tenía pendientes pude sentarme y leer el libro, más que un libro en realidad es un manifiesto que no llega a las cien hojas, usa un lenguaje claro, con un tono serio que condensa con su sentido del humor lo que hace que la lectura sea ligera y no sea un libro pesado y lúgubre.
¿Cuál es mi opinión? Creo que es una lectura fresca y políticamente incorrecta, un manifiesto para una generación arruinada y que continua arruinando su propia civilización moribunda, es una lectura que invita a la reflexión sobre cómo es la juventud occidental la que está destruyendo el legado de sus padres y abuelos.
El primer capítulo “El Occidente está muriendo” sirve como un prólogo, en el la autora le habla al joven de forma sarcástica y su hedonista estilo de vida para hablar de su experiencia escolar y lo deficiente del sistema educativo occidental y los profesores progresistas, ella señala que ella se educó de forma autodidacta para rebatir el progresismo de las escuelas. En este capítulo señala como la narrativa progresista ha hecho que su—nuestra—generación odie los valores y los hombres que forjaron la civilización occidental, como nuestra generación ha olvidado a grandes hombres como Carlomagno y ha tomado a idiotas políticamente correctos como Justin Tradeau como ejemplos morales. En este capítulo llama a nuestra generación a recuperar los valores occidentales y no sentirse avergonzados por su historia.
El segundo capítulo “Como los hippies arruinaron todo” comienza con una anécdota suya en la universidad con un profesor progresista con el cual tuvo un antagonismo, ahí pasa a hacer una crítica a las universidades americanas y como quienes fueron los teóricos de los hippies—y estos—quienes terminaron tomando la educación superior, en este capítulo critica los movimientos estudiantiles de los sesenta y a sus principales autores, señala que fueron hombres como Focault y Derrida los culpables de la destrucción de la educación universitaria al introducir conceptos como la “construcción social” (término usado hasta el cansancio por los liberales), por más risible que sea su “filosofía” esta es parte vital de la educación universitaria y de los colectivos de SJW que abundan en estas.
El tercer capítulo es el más político del libro y en este se dedica a criticar el viejo neoconservadurismo americano que se opuso a la campaña de Trump, el capítulo puede resultar tedioso si no conoces a fondo la política norteamericana pero a grandes rasgos señala como los neoconservadores son en el fondo liberales que quieren perpetuar el mismo sistema y pensamiento dominante, señalando también que el viejo conservadurismo es a estas alturas ya obsoleto.
Los siguientes capítulos están dedicados a la inmigración y al Islam respectivamente y en ellos Lauren lanza una crítica mordaz sobre como la inmigración masiva destruye un país, como la natalidad descontrolada de los inmigrantes se le está saliendo de las manos al gobierno, señala como el resultado del multiculturalismo resulta ser el relativismo cultural y este es más destructivo que el multiculturalismo mismo, como la inmigración masiva lejos de ser un beneficio es más un peligro al ir incrementando, exigir más derechos sin obligaciones, vivir en sus propias zonas sin integrarse y odiando el país que les da asilo.
En el capítulo sobre el Islam Lauren señala como la palabra “islamofobia” es un absurdo, el temor al islam no es una fobia sino sentido común ante los ataques cada vez más sangrientos de los yihadistas, en este capítulo además de hacer una crítica a la defensa del islam por parte de la izquierda, hace una apología a las Cruzadas, nuestra generación y la narrativa políticamente correcta condenan a estas como una forma de “invasión”, tanto los medios como los profesores progres muestran un odio al abordar la heroica gesta europea y por eso es muy importante que una autora joven—Lauren Southern apenas tiene veintidós años—haga una abierta defensa y apología hacia las Cruzadas, cerrando este capítulo haciendo un llamado a la juventud a realizar más Cruzadas y realizando la proclama 2Deus Vault”.
El siguiente capítulo aborda como nuestra generación ha arruinado todo y en este capítulo aborda que la principal razón de la situación actual se debe principalmente a nosotros, aquí no hay conspiraciones judeo-masonicas, Illuminati, reptilianos, la culpa de la decadencia actual es de nosotros y debemos tomar esa responsabilidad, criticando mordazmente el feminismo y la corrección política de nuestra generación.
En el último capítulo la autora señala ideas para dejar de arruinar todo, propone el nacionalismo como frente al globalismo, propone volver a la meritocracia en lugar de seguir premiando la mediocridad y reivindicar los valores que forjaron Occidente.
Lauren hace una abierta defensa del nacionalismo como forma de volver a la grandeza occidental, un nacionalismo combativo contra los valores globalistas.
En este capítulo se aleja de la figura de Hitler al que hace una fuerte crítica por su admiración al islam entre otras cosas, esta parte disgustara a muchos nacionalistas que quieran acercarse al libro.
El libro cierra con la esperanza que los jóvenes de derecha y nuestra generación le den la bienvenida de nuevo a los valores occidentales.
Barbarians es un manifiesto a toda una generación arruinada y que está arruinando lo que es Occidente, es una buena lectura y es bueno saber que una joven escribió esto, ojala muchos jóvenes sigan su ejemplo y sigan los valores occidentales.
El libro tiene un toque optimista dentro de todo y creo a manera personal que Lauren Southern tiene ideas que esperemos con el tiempo maduren, aunque temo que la alegre joven se vuelva más pesimista y amargada con los años—cosa que sucede con la madurez lamentablemente—recomiendo el libro a quienes quieran descubrir o leer sobre la nueva derecha y sus ideas, no esperen encontrar un tratado complejo sobre las causas de la decadencia de Occidente sino un libro por momentos agridulce, sumamente crítico y un manifiesto que reboza juventud.
Una lectura que recomiendo para este verano.


Junio 2017


(En la foto me encuentro mostrando mi ejemplar recien salido del empaque)



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