"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







martes, 22 de noviembre de 2016

Perdieron y siempre van a perder





Por Fernando Trujillo

Han pasado ya unas semanas desde la elección presidencial en Estados Unidos, la más polarizada y polémica posiblemente en su historia, superando por mucho la campaña de 2008 en el que resultó ganador Barack Obama.
La victoria aplastante de Donald Trump género en los seguidores de Hillary una serie de reacciones que van desde el llanto, el berrinche típico de un niño mimado, la ira, cientos de titulares amarillistas en la prensa liberal, la negación y protestas violentas, agresiones a los votantes republicanos, hasta un intento de independencia del estado de California (por demás patético), celebridades como Stephen King, Bill Maher, Miley Cyrus llorando, despotricando contra el pueblo americano. Mismos síntomas que tiene un niño malcriado al que no le dan lo que quiere en el momento que quiere. Misma reacción cuando sucedió la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y la derrota de Podemos en las elecciones españolas. La autodenominada “generación más despierta de la historia” solo son un montón de niñatos con la cabeza llena de ideas liberales que piensan que están haciendo un mundo mejor sin homofobia, xenofobia, transfobia e invéntense todas las fobias habidas y por haber.
Dejemos algo en claro antes de continuar, esto no es izquierda, en un régimen de izquierda no hay derechos humanos ni flores, es un régimen totalitario donde los criminales y homosexuales van encerrados al gulag a trabajos forzados. No es ninguna izquierda, esto es puro liberalismo cultural.
Esta autodenominada “nueva izquierda” no le preocupa en absoluto el proletariado, el campesino, está conformada por un montón de chicos de universidades caras con pretensiones de artistas y de activistas sociales, más preocupados por meter “refugiados” a los países occidentales, denunciar cualquier cosa que les parezca ofensiva en redes sociales, el matrimonio gay y el feminismo que en las necesidades del pueblo.
Pero ellos perdieron y no solo en las elecciones yanquis, en el Brexit, en el voto colombiano, sino que siempre van a perder.
Perdieron porque están peleando con enemigos imaginarios como un supuesto patriarcado opresor, una sociedad “fascista”, el supuesto sexismo y misoginia en los videojuegos y porque todo el mundo (bajo amenaza de cárcel o multas) acepte los matrimonios gays, los transgenero, las familias “diversas” pero no ven al proletariado, al pueblo ni ven que solo son marionetas de las grandes oligarquías.
Perdieron no porque solo los “viejos” votaron a favor de lo que ellos odiaban, sino porque el pueblo mismo está harto de esta repelente generación de maricas, porque al pueblo norteamericano, español, colombiano, británico le importa un bledo los transgenero, los matrimonios homosexuales y legalizar la hierba, el pueblo quiere un salario justo, tener un trabajo asegurado con jornadas laborales justas, quiere vivir en un vecindario tranquilo sin temor a ser asaltados o amenazados, sus necesidades son más prioritarias y realistas que la de toda esa nueva izquierda.
Ellos no están haciendo un nuevo mundo sin fronteras y donde el amor gana, porque para su desgracia ese mundo no existe ni existirá. Hace cincuenta años que se acabó la segregación racial en los países occidentales ¿Ha cambiado algo? El racismo continúa, la violencia racial es cada vez más elevada, pandillas de negros asesinan blancos, se crean milicias blancas para combatir la violencia negra y Estados Unidos es un campo de batalla entre razas.
La religión cristiana ya no tiene influencia como antes y los ateos celebran esto como el “fin de la religión” pero mientras las iglesias cierran y son demolidas se abren mezquitas, refugiados islámicos crean sus propias milicias, buscan leyes que favorezca su cosmovisión religiosa por encima de los nativos occidentales.
Ellos creen que han ganado porque tienen leyes que les benefician, tienen a organismos internacionales que los financia, se aprueban leyes de cárcel para los “comentarios de odio” y se aprueban leyes sobre leyes para beneficiar a las feministas, homosexuales, refugiados, transgenero pero en realidad han perdido.
Porque ellos al igual que nosotros (a los que llaman deplorables) padecen el mismo sistema usurero, el desempleo, la inseguridad en las calles, los altos impuestos, la depresión, la ansiedad nerviosa, la falta de oportunidades. No hablo de los líderes que viven en el lujo mientras predican la igualdad, hablo de sus militantes, los milenials, los chicos universitarios, los activistas en las calles, todos ellos perdieron.
Todas sus “grandes” ideas están basadas en nada, solo son inorgánicas fantasías, el racismo no es una construcción social como tampoco lo es el sexo, la cultura o la religión, nuestra verdad se basa en realidades biológicas.
Existen las diferencias raciales así como las diferencias entre los sexos, existen culturas mejores que otras, ni el racismo ni la violencia se van a acabar, son elementos que están en nosotros, en nuestros genes, marcar tu territorio y defenderlo de los extranjeros es parte de nuestro instinto, como los lobos defienden su territorio de otra especie. Es parte del Orden Natural.
Quieren ignorar este orden, ignorar las leyes biológicas a su conveniencia pero por mas dramas y exigencias por derechos al Sistema que dicen odiar no se pueden cambiar estas realidades y en cada intento que hagan van a fracasar.
No importa lo que hagan la Verdad está del lado de nosotros los deplorables, ustedes son parte del mismo sistema corrupto que los usa como carne de cañón, no son luchadores ni buscadores de justicia son un montón de niños berrinchudos.
Mientras ustedes buscan un mundo multicultural, sin nada ofensivo, tolerante, feminista, una nueva era sin religión ni fronteras en el otro lado del mundo el Califato gana terreno y no busca amor y flores sino exterminarlos a ustedes sobre todo.
Mientras buscan perseguir mediáticamente, censurar en harás de este mundo utópico las viejas y odiosas ideas fascistas resurgen con mas fuerza, la realidad racial golpea con fuerza en los sangrientos disturbios alrededor del mundo occidental, el proletariado y el campesino ya no están con ustedes, todo su mundo rosa caerá ante la realidad y entonces verán que los que ustedes llamaron deplorables tenían razón.
Ustedes perdieron y siempre van a perder.

Noviembre 2016




martes, 1 de noviembre de 2016

El mexicano, su imagen y su estereotipo



Por Fernando Trujillo

El tema del racismo entre mexicanos y norteamericanos es un tema siempre presente pero en este periodo de elecciones en USA ha cobrado nuevamente una importancia primaria a nivel mediático.
Las relaciones entre norteamericanos y mexicanos siempre han sido complejas, tensas, han sido de contrastes y vamos a decirlo de una buena vez este racismo (que cabe aclarar es reciproco) nunca se va a acabar, se puede atenuar pero siempre va a estar presente en ambos lados.
Muchos mexicanos que viven en USA se preguntan ¿Por qué hay norteamericanos que no los quieren? ¿Se trata del color de piel? En muchos casos si pero el racismo es algo mucho más complejo y tiene raíces más profundas.
Podemos comenzar a decir que la cultura hispana y la cultura anglosajona son totalmente opuestas, por más que se quiera una integración forzosa de ambas en una utopía multicultural, las diferencias tanto culturales como raciales siempre van a salir a flote provocando antagonismos.
En este clima de rechazo y desconfianza habría que preguntarnos ¿Cuál es la imagen que proyectamos ante el mundo? En USA viven muchos mexicanos que aportan al país, que son honrados y trabajadores, que conviven sin problemas con otras personas, que siempre sacan adelante a sus familias y a la comunidad donde viven, que se sienten orgullosos de ser mexicanos pero también aman al país que les ha dado oportunidades y el suelo donde viven sin embargo muchos norteamericanos y europeos no ven esto, lo que ven es una imagen muy tergiversada de la cultura mexicana.
En las zonas con mayor población hispana de Estados Unidos se han formado bandas criminales conformadas por inmigrantes ilegales y chicanos que rechazan la cultura hispana para abrazar símbolos prehispánicos, la influencia de la cultura hip hop negra, las imágenes de la Santa Muerte y símbolos que representan el crimen y un falso identitarismo que paradójicamente es producto de la cultura global.
Estas bandas tienen como rito de iniciación asesinar personas blancas o violar mujeres blancas, viven de la venta de armas y droga, los asaltos violentos, la violación múltiple en nombre del “brown power”.
En España los latin kings y clicas latinas que representan lo peor de los países hispánicos siembran el terror con asaltos, violaciones y agresiones a ciudadanos españoles.
Imagínese ahora que usted es un ciudadano norteamericano o europeo y tiene como vecinos a personajes como los que acabo de describir ¿No les tendría miedo? ¿No los rechazaría?
Estos grupos de chicanos rechazan lo mejor de la cultura hispana y odian la cultura blanca, odian el país en el que viven y a su gente, por el contrario adoptan un extraño hibrido entre una cultura criminal, la música hip hop, un orgullo prehispánico que mezclan con horripilante spanglish. Este chicanismo es producto de la anti-cultura global que destruye identidades de los pueblos, que otorga una falsa identidad e incita al odio contra toda cultura sana.
Los medios de comunicación lejos de combatir este estereotipo o esta imagen negativa hacen lo contrario, lo incentivan entre los hispanos. La imagen del “latino” flojo, torpe, oportunista, patán, está presente en el cine, en la música, en la televisión.
Grupos de hip hop como Cartel de Santa tienen canciones sobre pandillerismo, venta de drogas, consumo de marihuana en la comunidad hispana y va dirigido a los hispanos que viven en USA. El mexicano con pantalones grandes, tatuajes de vírgenes y calaveras es una imagen lamentablemente muy reconocida por los europeos y norteamericanos.
Otros grupos de hip hop chicano hablan de asesinar blancos, de vender drogas, de violencia racial ¿Esta es la imagen que queremos proyectar?
Toda nuestra producción televisiva, cinematográfica y musical está influenciada por la narcocultura, las telenovelas que producen cadenas como Telemundo hacen apología de este estilo de vida, la música como los antes mencionados Cartel de Santa que alientan a una vida de pandillerismo y venta de drogas.
¿Esta es nuestra imagen ante el mundo? No me extraña entonces que en el país vecino exista rechazo y desconfianza hacia nosotros.
Por eso los mexicanos legales que viven en USA rechazan la inmigración masiva, no por un simple malinchismo o por racismo, sino porque no quieren a grupos problemáticos viviendo en el país, dándoles una mala fama y llevando a una tercermundizacion.
Los medios no quieren presentar la imagen de un mexicano honrado, bien vestido, estudioso y trabajador, quiere presentar la de un cholo con una pistola en la mano y un porro de hierba en la otra.
Y existe esta imagen, la vivimos en los países hispanos, los países hispanos están sumidos en una podredumbre ética, si en Hispanoamérica lamentablemente abunda el oportunismo, todo el mundo quiere aprovecharse del otro, todo mundo quiere sacar ventaja del otro, todos quieren chingar al prójimo (como vulgarmente se dice), no vamos a negarlo, no vamos a decir que esta imagen negativa es un estereotipo falso.
La globalización afecta a todos los pueblos, los convierte en masas sin identidad, sin ética y en hordas de seres en los que abundan los peores instintos, deforma la belleza de la cultura de un pueblo y lo transforma en una horrible parodia. En el caso de Hispanoamérica, ha destruido la cultura hispana y la ha sustituido por una grotesca anti-cultura “latinoamericana”.
No somos eso, esas no son nuestras raíces, aunque muchos hispanos contaminados por el multiculturalismo no lo quieran ver pero México y los países hispanos son mucho más que ese estereotipo negativo que nosotros mismos hemos creado y hemos hecho perdurar.
Pero lamentablemente el icono del pandillero, del criminal, del mexicano degenerado es más aceptada que la del mexicano trabajador y honrado.
Los medios se han encargado de hacer esta imagen deseable, hasta heroica para el público hispano, entonces los chicanos, cholos, maras salvatruchas, criminales se convierten en “héroes” o “victimas incomprendidas de la sociedad blanca”.
Las sociedades son formadas por un pueblo, por sus genes, por su espíritu, las civilizaciones son construcciones raciales y una raza sana construye una sociedad sana, eso es un hecho, entonces ¿Qué se civilización puede nacer de una raza degenerada? Solo una civilización caótica y degenerada.
Para construir un mejor país se necesita un nuevo mexicano, un hombre con ética y espíritu aristocrático.
Es momento de crear a este nuevo mexicano y para eso debemos reconocer nuestros errores, conciliar nuestro pasado y combatir esa imagen negativa ante el mundo.
La auténtica cultura mexicana es la del trabajo honrado, la del charro como caballero hispano, la del criollo, la del vaquero, es una cultura católica y aristocrática. Esa es la cultura que debemos hacer ver a la gente de otras partes del mundo.
Un acto revolucionario seria reivindicar la imagen del mexicano y del hispano trabajador, del hombre valiente y conservador. No el estereotipo negativo que promueven los medios aliados del mundialismo.
No queremos integración cultural, queremos preservar nuestra verdadera herencia y queremos que el mundo conozca la cultura mexicana real, queremos que la entiendan y la respeten.
Cada pueblo tiene su propia identidad, sus propias características genéticas y psicológicas, celebrémoslas, respetémoslas y rescatémosla del pozo del multiculturalismo.

Noviembre 2016


lunes, 10 de octubre de 2016

Reivindicación del 12 de octubre



Por Fernando Trujillo

Tal vez en todo el año no hay fecha más distorsionada y odiada por todo el mundo hispano que el 12 de octubre, como cada año en esa fecha los colectivos indigenistas, los ignorantes y la izquierda política vomitan todo su odio e ignorancia sobre esta fecha.
Obviamente políticos, profesores, historiadores carentes de orgullo han tratado de hacer de esta fecha algo más correcto, más multicultural poniéndole de nombre Día de la Raza (uno se pregunta ¿De cuál raza? ¿De todas?), claro no pueden hablar de una raza hispánica así que le ponen que es día de todas las razas, día de la raza humana—gran falacia científica ya que la humanidad es una especie dividida en muchas razas—hasta Día de los Pueblos Originarios—otro termino falaz—todo menos celebrar la Hispanidad.
Resulta en una gran tragedia que el día que debe de ser de más orgullo racial y nacional como el Día de la Hispanidad sea el día más odiado por su propia gente y es creo yo la principal prueba de porque todo el mundo hispano está sumido en un tercermundismo.
Al odiar el Día de la Hispanidad nos estamos odiando lo que somos, nuestra propia herencia, nuestra propia identidad y nuestra historia, en este sentido décadas de liberalismo cultural han logrado triunfar.
En tiempos de odio hacia nuestra herencia entonces reivindicar el 12 de octubre se convierte en un acto de resistencia frente al liberalismo cultural.
Empecemos por decir que si Colon fue un impostor, si fue un judío converso, si fue esclavista, si los vikingos descubrieron primero el continente ya es lo de menos, su figura representa esta fecha tan importante, representa la Hispanidad y por eso debe ser reivindicada junto con este día, porque pese a los defectos que como hombre pudo tener (reales o imaginarios) fue su descubrimiento lo que llevo a un acontecer histórico más grande de la historia moderna.
Una fecha que debe de ser de orgullo y celebración ahora es motivo de vergüenza y un atroz odio, se hacen manifestaciones en las que jóvenes blancos visten ropas tradicionales de un pueblo indígena (del que no saben nada) con mantas que dicen “América no fue descubierta, fue invadida y saqueada” o “12 de octubre último día de libertad de los pueblos originarios”, en España la alcaldesa de Madrid se niega a festejar la fecha nacional, en pueblos y ciudades de toda Hispanoamérica se derrumban las estatuas de Cortes, Colon y Pizarro o le avientan pintura roja, lo mismo pasa en España con su mismo pueblo que desconoce su historia y se avergüenza de ella.
Aquel gran acontecimiento que fue un punto y aparte en la historia mundial es reducido como el aniversario de un “genocidio”, en este punto pongamos las cosas claras, primero no existe una leyenda negra, tampoco una leyenda rosa, lo que existe es una leyenda gris en la que si bien hubo derramamiento de sangre, muerte, violencia e injusticia pero también fue el nacimiento de una nueva cultura, un nuevo mundo nacido de la unión de dos mundos: La América Hispana.
Cuando dos civilizaciones desconocidas se encuentran entran en guerra, es un cliché de la historia humana. Hay conquistadores y conquistados, hay muertos y una de las dos civilizaciones destruida y asimilada. Los romanos lo hicieron con los pueblos conquistados que actualmente son Francia y España, ellos no reniegan de su herencia sino que se siente orgullosos de sus raíces latinas como parte de su identidad, los aztecas lo hicieron con los pueblos vecinos a los que trataron con una crueldad demoniaca, lo que llevo a estos pueblos a aliarse con Cortes y terminar con el terror de los aztecas.
Actualmente la fecha del 12 de octubre esta reducida a achacar viejos odios del pasado, el resentimiento de líderes indigenistas frustrados y a discretamente celebrar estereotipos “latinoamericanos” de forma discreta, quitándole toda su hispanidad. En Estados Unidos para celebrar esta fecha se escogió como representante a la vulgar modelo y activista Alicia Machado quien representa una caricatura de la mujer hispana pero no representa la verdadera feminidad hispana y esa celebración yanqui no celebra la Hispanidad sino los estereotipos vulgares creados por el liberalismo cultural.
Irónicamente los indigenistas que tanto rechazan la cultura occidental en su vertiente tradicional, aceptan con gusto los peores vicios del occidente degenerado como el feminismo, el relativismo moral, el ateísmo y el marxismo como parte de su agenda cultural cuando estos vicios son incompatibles con las culturas indígenas.
Resulta paradójicamente cómico como además mientras que el indigenista de ciudad (blanco, de buena familia, universitario) es liberal mientras que en los pueblos indígenas son conservadores, la figura del padre es respetada, son devotos católicos y rechazan tajantemente la modernidad.
El 12 de octubre celebramos el descubrimiento de América por parte de Colon, celebramos la masculinidad y feminidad hispana, las hazañas militares de Cortes y Pizarro, el orgullo racial de ser hispano, el genio europeo que trajo la arquitectura, la cultura latina, el cristianismo, celebramos nuestra sangre, que no tenemos por qué pedir disculpa ni avergonzarnos.
Esta fecha es de resistencia pero no de la falsa resistencia indígena sino de la resistencia hispana frente al liberalismo y el odio indigenista. Nosotros somos parte de un pasado glorioso no somos descendientes de genocidas, violadores, sádicos y ladrones sino de conquistadores, artesanos, nobles, campesinos, mineros y todos aquellos que hicieron del mundo hispano algo grande.
Celebremos nuestra hispanidad, celebremos el orgullo y el pasado sin complejos, somos hispanos y esta es nuestra fecha.


Octubre 2016

miércoles, 5 de octubre de 2016

El pesimismo de Lovecraft




Por Fernando Trujillo

Definir a Lovecraft como un escritor de terror es demasiado limitado, el genio lovecraftniano es tan grande como su obra y abarca desde la literatura fantástica hasta la filosofía y la ciencia.
Niño prodigio aprendió a leer a temprana edad, a la edad de quince años escribía en una revista científica y descubrió la existencia de Plutón. Hombre de gran intelecto escribió para revistas pulp hasta su muerte pero dentro de este género de revistas (calificado como de poca monta) llevo el terror a nuevas dimensiones.
La influencia de Lovecraft llega desde la literatura, el cine, la televisión, los tebeos, los videojuegos, no hay duda de que el mundo del terror le debe todo pero como señale, verlo como un escritor de cuentos de miedo es demasiado limitado. Por desgracia en nuestra época solo se ve como un escritor de terror con monstruos cósmicos, imágenes grotescas, seres extraños pero su trasfondo pesimista, su racismo científico, sus ideas filosóficas acerca del universo, la raza y la civilización occidental han sido obviamente ignorados desde sus lectores hasta por los escritores a los que ha influenciado y es que el pensamiento lovecraftiano es incómodo y totalmente opuesto a la mentalidad posmoderna.
Quien vea a H.P Lovecraft como alguien que escribió sobre monstruos con tentáculos y dioses antiguos es que no ha entendido absolutamente nada de su obra y ha ignorado la filosofía pesimista detrás de ella.
Lovecraft veía con disgusto la independencia de su país, el fin del periodo colonial al que tanto amo, testigo de la decadencia de la sociedad americana de su tiempo (que en esa época se comenzaba a gestar) desarrollo una misantropía y aversión por su época.
Alguna vez definí a Lovecraft como el Spengler del relato de terror, su visión pesimista sobre la decadencia de la civilización occidental y la tragedia del hombre blanco moderno lo hacen el equivalente al filósofo alemán.
En la narrativa lovecraftniana entramos en una atmosfera de ciudades decadentes, de barrios miserables poblados por personas de color con secretos y rituales extraños, antiguas familias nobles en decadencia habitando viejas mansiones y cuyo linaje esta corrompido por la endogamia o el mestizaje racial.
La Sombra sobre Insmouth es uno de los mejores ejemplos, uno de los cuentos más aterradores y descriptivos del genio de Providence, en este relato el pueblo de Insmouth ha pactado con los Profundos una raza maligna con apariencia de peces o sapos que se infiltran primero como amigos, casan a sus hijas con los hombres de cuya descendencia salen seres híbridos y repulsivos, poco a poco su infiltración van tomando control del pueblo hasta masacrar a la población autóctona y tomar el control, destruyendo el legado del hombre blanco y sustituyéndolo por el suyo ¿Suena familiar?
En la obra de Lovecraft vemos la decadencia y el fin de la civilización occidental a manos de seres alienígenas y pueblos extraños con costumbres macabras y supersticiosas alejadas de la razón y la ciencia (las dos creencias de Lovecraft).
El pesimismo de Lovecraft viene de ese inevitable destino para la civilización blanca, el tiempo devora las naciones, la decadencia las termina corrompiendo y son arrasadas por los pueblos de color más vigorosos pero ese pesimismo no viene solo de este saber trágico sino del destino del hombre en el universo.
Como un hombre de mentalidad científica uno de sus tempranos intereses fue la astronomía, el estudio del cosmos y la existencia humana, lo que lo llevo a desarrollar ideas pesimistas y trágicas alrededor del hombre y su relación con el cosmos. Lovecraft se alejó de los temas habituales del terror sobrenatural y lo llevo a un campo científico, en el que el progreso científico nos va llevando a un atavismo sin retorno, es en Lovecraft cuando el espacio exterior se convierte en un concepto infinito y aterrador para la mentalidad humana, las fronteras cósmicas, los seres alienígenas, dimensiones fuera que conviven con nuestro espacio tiempo Lovecraft aplica un cierto realismo científico en su narrativa que lleva al lector a descubrir que vive en un cosmos frio y hostil.
Es ahí donde nace el horror cósmico.
Si bien los precursores de este subgénero fueron Chambers con su Rey Amarillo y Arthur Machen, fue Lovecraft quien le dio un realismo más cercano al materialismo científico dándole una forma y creando incluso una escuela filosófica que superaría al género literario.
En sus cartas siempre se mostró como un frio escéptico, veía con desagrado la modernidad, el cine y la radio que veía como medios vulgares, se mostró partidario de la razón como base para una civilización superior.
Las concepciones religiosas y científicas le dan al hombre una vital importancia en el universo pero Lovecraft propone una concepción más oscura e incómoda. El universo es un lugar caótico, sin ningún dios y sin ningún sentido, si bien el universo que creo tiene sus propias deidades estas no son divinas o malignas sino que son entidades alienígenas a los que los seres humanos les dieron ese nombre, seres que lejos de cualquier etiqueta están más allá de las ideas de bien y mal y la existencia del hombre les es irrelevante.
El hombre es insignificante ante el universo, solo somos una partícula que no tiene mayor relevancia dentro de un frio cosmos, no hay ningún plan cósmico, todo lo que es el bien, los sentimientos, el mal, la moral solo eran ficciones victorianas (como el mismo las califico).
Tal vez toda esta concepción está representada en Azathot la deidad suprema del universo lovecraftiano un monstruoso caos nuclear ciego e idiota condenado a un sueño eterno. Estamos encerrados en un universo ciego y mecanizado en el que todo lo destruido vuelve a la nada y de la nada viene todo.
Vivimos una existencia sin propósito, en un universo caótico y totalmente indiferente de la existencia humana, todo lo que hemos creado, todas nuestras ideas al final serán arrasadas por el tiempo y olvidadas.
Todas estas ideas optimistas del hombre como un ser superior eran solo ficciones para no ver el horror de un cosmos indiferente y sin ningún sentido. No hay nada de grande en la existencia del hombre más que su propia percepción de sí mismo (el egoísmo) pero fuera de eso somos criaturas insignificantes.
Estas ideas son chocantes para la gente, esta filosofía contrasta con nuestra manera de pensar y es que es mejor pensar que somos algo más grande que nosotros mismos a pensar que somos insignificantes.
Por eso los libros de Paulo Coehlo, Alejandro Jodorowsky, Jorge Bucay y hasta Carlos Cuauhtémoc Sánchez son best-sellers, porque le dicen a sus lectores que ellos son importantes para el universo, la vida (denle el nombre que quieran), que si son optimistas les pasaran cosas buenas, que el universo conspira a su favor y toda esa basura buenrollista que sirve para vender basura.
La esencia de la literatura lovecraftniana es trágica, se vive en un universo de horrores cósmicos, frio y para no caer en la locura inventamos conceptos morales, vivimos en la ignorancia de estos conceptos que nos dan una seguridad.
Ningún escritor de terror, ninguno de sus seguidores posteriores ha logrado capturar todo ese trasfondo, tal vez el único que logro hacerlo haya sido Thomas Ligotti con sus cuentos pesimistas y su visión oscura de la existencia.
La primera temporada de la serie True Detectives inspirada en la mitología lovecraftiana ha sido la única de esta tendencia en capturar toda la atmosfera pesimista y trágica creando escenarios lúgubres, decadentes con hombres blancos en decadencia moral y espiritual dominados por los instintos más bestiales.
Todas estas ideas filosóficas son chocantes con nuestra época, el pesimismo es síntoma de madurez mientras que el optimismo es un síntoma infantil y nuestra sociedad está hundida en un burdo optimismo, la gente posmoderna cree que es la “mejor generación de la historia”, el hastag #Lovewins inunda las redes sociales, creemos que el mundo se está haciendo un lugar más tolerante, amigable y sensible y que estamos llegando a una utopía pacifista pero solo somos una civilización que se ha hundido en el infantilismo.
El amor tan celebrado por los progres es un concepto demasiado humano, la tolerancia nos está llevando a la invasión y la sumisión, nuestro pacifismo está llevando la civilización a su inevitable y desastroso final, en este mundo los pesimistas son los verdaderos rebeldes.
La literatura de Lovecraft es ajena a toda esta sociedad y es por eso que el público moderno solo se fijó en los elementos superficiales, los explota como modo de consumo desterrando sus ideas al olvido.
La verdad es que el mundo moderno no se parece a una utopía optimista y está más cercana a la pesadilla lovecraftniana.


Octubre 2016

viernes, 30 de septiembre de 2016

Tu vas a morir



Por Andrew Anglin

Sepan esto hermanos: van a morir.

No sabes cuánto tiempo vivirás. Pero ya sabes, sin ninguna duda, de que algún día vas a morir.

Cuando te despiertas, recuerda que vas a morir.

Cuando te va a dormir, recuerda que vas a morir.

Cuando te miras en el espejo, recuerde que usted va a morir.

Cuando ves a una chica que te gusta, y te preguntas si debes acercarte a ella, recuerda que vas a morir.

Cuando piensas acerca de tu papel en este movimiento, recuerda que vas a morir.

Cuando te imaginas en el peor de los casos, recuerda que vas a morir.

Cuando imaginas en todos lo que puedes llegar a ser si pones tu alma para conseguirlo, recuerda que vas a morir.

Lo más importante es darse cuenta de esto: cuando estás muerto, lo único que importará es que lo que hiciste cuando estabas vivo.

Sólo tienes una oportunidad en esto.

Hazlo bien.

No espere hasta que el último segundo, cuando sabes que la muerte es inminente y desearías haberlo hecho todo de manera diferente.

Haz que tu vida signifique algo.

Porque vas a morir.


Traducción de Mario Alejandro Rojas Muñoz 

Sitio original: Daily Stormer

martes, 20 de septiembre de 2016

Sobre la guerra moderna



Por Fernando Trujillo

Con el pasar de la historia la guerra ha ido cambiando, de las lanzas se pasaron a las espadas, de las espadas a las balas, la guerra es un hecho histórico y existirá mientras haya vida en este planeta.
Lejos de los ideales pacifistas la idea de guerra nunca terminara, la vida es una lucha constante, la historia humana es una guerra eterna y nada va a cambiar este hecho pero la idea de la guerra se divide en dos ramas, la guerra antigua y la guerra moderna. No vamos a andarnos con ideales ni romanticismos, la guerra siempre ha sido un asunto crudo, sucio, una matanza en el que la juventud más sana de una nación perece. No obstante en esta época degenerada como lo es este Kali Yuga algo tan aberrante como la guerra llega a niveles que sobrepasan lo grotesco y lo nauseabundo.
En la guerra antigua pese a todo aun había cierta caballerosidad y honor entre militares, había cierto respeto por el enemigo y por los vencidos, pero eso acabo con la Segunda Guerra Mundial cuando Churchill y Roosevelt bombardearon ciudades y aldeas alemanas masacrando bajo el fuego a poblaciones civiles, cuando los soviéticos entraron en Alemania violando a mujeres y niñas y torturando prisioneros de las maneras más inhumanas. Todas estas tácticas pertenecientes a un verdadero terrorismo fueron aprendidas en la Guerra Civil americana cuando la Unión castigo brutalmente a los estados sureños incendiando sembradíos, violando y torturando, masacrando soldados heridos, todo por el gran “crimen” de querer ser estados autónomos.
A principios del siglo XX intelectuales como D’Annunzio, Marinetti y Junger elogiaban la guerra como un hecho, como una forma de movimiento histórico y de vitalismo, pero hoy elogiar la guerra es una locura, la guerra moderna es total destrucción, querer una nueva guerra significaría matanzas atroces y destrucción de naciones enteras, la guerra ha evolucionado a algo que llega a niveles dantescos con las armas nucleares y biológicas.
Llego Vietnam y las mismas tácticas genocidas continuaron, bombas napalm sobre campesinos vietanmitas, helicópteros lanzando misiles sobre aldeas, soldados yanquis fumadores de marihuana y al ritmo de rock n’ roll mataban a soldados y civiles. Esta historia se repite pero ahora en Medio Oriente.
Antes se peleaba por Dios, por la nación, por un rey pero ahora se pelea por la economía, por el petróleo y por llevar la democracia usurera.
En la guerra antigua el guerrero mataba por sí mismo al enemigo, cara a cara, había un enfrentamiento directo entre los guerreros, existía una responsabilidad en el guerrero sagrado al momento de matar a un enemigo pero eso se ha perdido, ahora desde la comodidad los soldados yanquis manejan drones como si de un videojuego se tratara bombardeando civiles y soldados por igual mientras se bebe una coca-cola. No hay responsabilidad, no hay valentía, el ethos guerrero se ha perdido y lo que queda es un pathos militarizado.
La guerra moderna sigue los patrones establecidos por Churchill, se bombardean poblaciones civiles, aldeas, colegios en todo Medio Oriente, se lanza fosforo blanco sobre miles de inocentes en el nombre de la democracia occidental.
Actualmente se está viviendo una nueva guerra mundial, esta vez entre el mundo moderno occidental y el Califato del Isis, las potencias occidentales y sus aliados árabes están bombardeando ciudades, matando civiles, se está luchando contra un enemigo que no es un grupillo terrorista sino verdaderos creyentes de su fe, los guerreros del Isis están convencidos de que luchan en el nombre de Ala y el Islam mientras que los soldados occidentales embriagados por el ateísmo solo pelean por la democracia y un sueldo.
Se está combatiendo al Isis por las razones equivocadas, bueno fuera que se combatiera por la cristiandad, por una civilización occidental sana, por la familia y la nación pero esta no es una cruzada sacra sino una cruzada profana, se está combatiendo por imponer la usura y la agenda políticamente correcta.
Incluso el Papa Francisco ha declarado que las guerras son por motivos económicos adhiriéndose a la teoría marxista del mundo como pura economía y negando la tradición católica guerrera y escupiendo en el legado de los Papas del Medievo que llamaron a la guerra santa.
El mundo occidental pelea en el nombre de la democracia, del feminismo, de la agenda LGBT, el ateísmo, el relativismo moral y espiritual, para imponer todas estas ideas se está bombardeando poblaciones enteras, se está torturando civiles y prisioneros militares, el ejército anglo-sionista está conformado por mercenarios, miembros reclutados de bandas “latinas” como los mara salvatruchas y las clicas chicanas, violadores, psicópatas, mujeres militares que posan bonitas en las fotos, soldados transgeneros, toda una horda de orcos al servicio de la posmodernidad.
Obama, Hollande, Merkel, Putin, el Papa—mejor dicho Antipapa—Francisco, Cameron todos abogan por la destrucción del Isis no por ser considerados una amenaza terrorista sino por ser opuestos a los anti-valores occidentales. Por eso se bombardea masivamente con drones, por eso se lanza fosforo blanco sobre civiles, por eso se busca imponer la ingeniería social de la ONU.
El concepto de guerra moderna se lleva a cabo con toda su crueldad en Medio Oriente, se está llevando una cruzada profana en el que se enfrentan el ateísmo occidental y la fe Islámica, un enfrentamiento en el que los hombres libres y los cristianos perdemos.
No apoyo al Isis pero tampoco apoyare la cruzada profana, aquellos que estamos fuera de esa línea debemos reunirnos en tribus, en clanes alejados del Islam y de los anti-valores posmodernos, el futuro del mundo es el tribalismo o la opresión ya sea islámica o del Occidente neoliberal. Formar clanes con amigos y familiares, que sea una tercera opción a estas dos fuerzas. Solo podemos crear nuestros propios clanes donde imperen los valores de fe, honor, lealtad, sangre y suelo.

Septiembre 2016




lunes, 12 de septiembre de 2016

Corrección política



Está prohibido hablar
Está penado escribir
Con corrección política
Un hombre no puede opinar
Un músico no puede cantar
En la corrección política
Se destruye el genio
Se aplaude lo mediocre y sumiso
Es la muerte de la creatividad y el triunfo de la fealdad
En la corrección política
Lovecraft no podría escribir sus geniales cuentos
Dalí no podría haber pintado
En la corrección política
Un torero es homicida
Un violador es una victima
Con corrección política
Se mata la virilidad, la belleza y la creatividad
Sustituyéndola por la fealdad y la tiranía
Un pueblo tiene miedo de opinar
Los hombres pierden su libertad
En la corrección política

ã                  Fernando Trujillo, derechos reservados


11-09-16