"Escribe con sangre y comprenderas que la sangre es espiritu"

Friederich Nietszche







sábado, 10 de junio de 2017

Las universidades como santuarios del progresismo



Por Fernando Trujillo

Decía el poeta italiano F.T Marinetti en su Manifiesto Futurista que las academias y todas las instituciones caducas debían de ser arrasadas. Cien años después esa proclama totalmente revolucionaria es más necesaria que nunca, en los años de Marinetti las universidades aun conservaban un estatus como templos de conocimientos a pesar de la mecanización y aburguesamiento de la educación pero en la actualidad las universidades han dejado de ser santuarios de conocimientos para ser santuarios del progresismo.
En el mundo occidental el Pensamiento Único progresista y globalizador es un poder incuestionable en la educación universitaria, durante los años cincuenta y sesenta los miembros de la Escuela de Frankfurt en Estados Unidos y Europa se convirtieron en referentes culturales con su teoría crítica en la que ridiculizan y destruyen los valores de la cultura europea, acusándola entre otras cosas de “racista” y “sexista” así como calificando como “construcciones sociales”.
Fue el origen del mal llamado marxismo cultural—en realidad liberalismo cultural—con Herbert Marcuse a la cabeza ejerciendo como docente en filosofía política en Columbia, Brandeis, Harvard y en la Universidad de California donde participó activamente en debates sociopolíticos siendo una gran influencia para el movimiento hippie y convirtiéndose en el padre de la nueva izquierda. Mientras que su colega Theodore Adorno propuso la idea de la “personalidad autoritaria” afirmando que el cristianismo, al nación y la familia crean un ambiente opresivo y “fascista” para el ser humano.
Los miembros de la Escuela de Frankfurt aprendieron de las lecciones de Gramsci y tomaron el poder cultural. Pero este nuevo “marxismo” ya no estaba orientado hacia el proletariado sino hacia los jóvenes burgueses y minorías.
“La Escuela de Frankfurt se vio frustrada por la persistente indiferencia de la clase obrera occidental hacia la rebelión. Herbert Marcuse hizo la pregunta: ¿Quién podría sustituir a la clase obrera como el agente de la revolución?
Su respuesta fue: los grupos marginados, incluyendo a los militantes negros, las feministas, los militantes homosexuales, los antisociales, los alienados y los revolucionarios del Tercer Mundo, representados por el asesino de masas "Che" Guevara.” (Truman, 2014)

Los años sesenta fueron la toma del poder del pensamiento liberal, los movimientos hippies y antes que ellos los beatniks, la pedagogía critica de Paulo Freire y posteriormente la pedagogía marxista de Peter McLaren—quien hasta el día de hoy expresa su ideología marxista en las universidades sin que nadie le moleste y siendo respetado por el mismo sistema capitalista—los movimientos estudiantiles de la mano de Marcuse y Adorno admiraban a Mao y su “revolución cultural” que adoctrinaba al pueblo en la ideología marxista mientras que destruía templos budistas en el Tíbet y organizaba hogueras para quemar cualquier vestigio de la cultura china.  Fue el inicio de ese terrorismo cultural llamado corrección política y de la educación liberal tal como la conocemos.

La educación universitaria en Occidente es totalmente liberal, no existe una oposición conservadora, la docencia la ejercen militantes feministas, pro-LGBT, liberales y teóricos marxistas. Hablan hipócritamente de libertad de expresión pero censuran y persiguen a cualquiera que difiera de ellos bajo los epítetos de “fascista” entre otros.
En las universidades del mundo blanco hay una proliferación de los llamados “espacios seguros” para los estudiantes, cualquier palabra que les disguste, cualquier acción puede ser considerada “ofensiva” y ser causa de expulsión o despido en caso de ser docente.
Cualquier comentario en redes sociales puede ser considerado ofensivo, si una mujer o un alumno negro es reprobado puede alegar “racismo” o “sexismo” y despedir al profesor en turno, las cuotas de genero se dan sin importar si tiene las aptitudes o los conocimientos para ingresar, todo por la igualdad.
A principios del presente año en la universidad de Berkeley en California una manifestación violenta se dio en protesta por la conferencia del periodista gay y conservador Milo Yiannopoulos en la que se quemó el inmueble, se saqueó un Starbucks y se agredió a simpatizantes del presidente Trump. Al final el periodista tuvo que cancelar la conferencia y el presidente Trump retiro fondos federales a la institución.
En Estados Unidos este año han salido protestas universitarias contra el actual mandatario y contra cualquier tendencia calificada de “fascista”, el hiyab que hace algunos años la izquierda calificaba como “opresión de la mujer” ahora se ha vuelto un icono de liberación femenina, las consignas a favor de la entrada de refugiados, el Islam, la corrección política son parte del ideario de las actuales universidades.
Esta tendencia no solo se da en el llamado primer mundo, también en Iberoamérica donde la UNAM la que alguna vez fue la máxima casa de estudios de México es actualmente un semillero de colectivos de izquierda que pregonan el feminismo, la teoría marxista, los derechos humanos y el indigenismo, estos colectivos posteriormente organizan marchas, tomas universitarias que terminan con la destrucción del plantel. Cada universidad hispana tiene un salón o un edificio con el nombre del comunista Che Guevara o de algún líder de izquierda, toda la literatura iberoamericana estudiada en las universidades pertenece a escritores que militan o simpatizan con la izquierda.
Toda la educación universitaria está en manos de la nueva izquierda y cualquier oposición conservadora es llamada a la protesta, a la agresión física o a exigir su cancelación para no “herir sus sentimientos”.
Actualmente el objetivo de la educación liberal ya es solo el adoctrinar a una generación berrinchuda y sin carácter en los valores globalistas.
Esta hegemonía disminuye al mismo tiempo la calidad de la educación en nombre de la igualdad y la corrección política. Así no solo tenemos una educación universitaria cada vez más cara sino de baja calidad.
“La educación vocacional, científica y tecnológica florece, y los departamentos de humanidades, habiendo sido sujetos de la purga igualitaria de toda la cultura elitista, parecen estar dividiéndose a sí mismos en departamentos de estudios de cultura pop y departamentos de revolución permanente: estudios de género, estudios étnicos, teoría queer, etc., tanques de queja dedicados permanentemente a la campaña política – y lugares de desecho para los de otra forma inutilizables símbolos de la ‘acción afirmativa’. La educación liberal se vuelve, en pocas palabras, educación por liberales –racial, étnica, y sexualmente diversos, para estar seguros – mientras que sean liberales. Su contenido se vuelve progresivamente más delgado después del repetido esfuerzo a través de la malla uniforme que forma las categorías a priori de la mente liberal.” (Johnson, 2015)
Estamos saturados de licenciaturas que no sirven para nada excepto para engrandecer el orgullo de jóvenes y docentes progresistas así como entregar grandes cantidades de dinero al aparato universitario, hablo de la licenciatura en estudios de la mujer, la licenciatura en Frida Kahlo, la licenciatura en estudios de “alguna moda posmoderna” que no tienen ninguna utilidad salvo continuar alimentando el progresismo.
Vale más un joven con conocimientos en carpintería, en aspectos técnicos, un survivalista que un joven con un título en estudios de género que como ser humano no sirve para nada excepto repetir los mantas liberales aprendidos en el aula.
La educación está en manos de liberales, los colectivos SJW se dedican a perseguir y agredir a quienes difieren de ellos. Organizan marchas y amenazas de muerte para Anne Coulter y Milo Yiannopoulos cuando van a dar una conferencia porque como buenos niños berrinchudos son incapaces de tener una oposición o tener abiertamente un debate.
En la actual educación todo concepto como el estudio de las diferencias raciales, el revisionismo histórico, el cristianismo, el identitarismo son las nuevas herejías y han sido expulsados de los templos del progresismo y sustituidos por una agenda educativa mediocre y conformista.

No obstante en el último año ha surgido una oposición ideológica al liberalismo cultural en la educación universitaria.
Actualmente se da una batalla en las universidades norteamericanas por la libertad de expresión, mientras que las hordas de antifascistas, SJW y feministas aterrorizan y exigen por medio de la violencia imponer su voluntad, colectivos de nacionalistas buscan defender la libertad de expresión.
Este año se dio la comúnmente llamada “batalla de Berkeley” en el que nacionalistas se enfrentaron a un ejército antifascista ayudado por las autoridades universitarias y la policía, ellos tienen dominada la cultura y nosotros somos la nueva anti-cultura en su oposición.
Periodistas y defensores por la libertad de expresión como Lauren Southern han debatido públicamente en las universidades a pesar de los insultos y amenazas a su integridad física, Lauren fue una participante de la batalla de Berkeley en el que debatió y enfrento a estudiantes histéricos y violentos.
La guerra cultural en las universidades de Estados Unidos ha empezado, los jóvenes nacionalistas ya no quieren ser intimidados o censurados por la horda políticamente correcta, se da una lucha desde los debates hasta la pelea con los puños, la situación en México por otra parte es totalmente diferente, la cultura de izquierda es la dominante y no existe ninguna forma de oposición.
Para generar una disidencia dentro del ambiente universitario se necesita auto-critica, debates, argumentos y contra-argumentos que en las universidades hispanas aún no hemos comenzado.
Estamos regresando a los sesenta solo que en aquel entonces la nueva izquierda nació y tomo el poder, actualmente una nueva derecha ha nacido y busca tomar el poder cultural de nuevo. La guerra se da en los campus.
La lucha de la nueva derecha es válida pero es en este punto cuando recuerdo a Marinetti y su manifiesto, su consigna de derrumbar las academias ¿Sigue siendo válido? Creo que definitivamente sí o por lo menos derribar el aparato liberal que lo controla.
La educación se encuentra mecanizada, produce masas de jóvenes presuntuosos con caros títulos con mentes liberales que al final terminaran trabajando para el gran aparato burgués.
Los títulos y las cedulas son caros, estudiar una carrera es un enorme gasto de dinero para tener un papelito que te servirá para presumir pero que a la larga te servirá de muy poco o nada ¿Vale la pena conservar las universidades?
La educación liberal definitivamente no y su combate debe de ser aplaudido y apoyado pero para crear una nueva pedagogía se tiene que derrumbar todo el aparato universitario actual y formar una nueva educación.
De nada le servirá a la nueva derecha ganar las universidades si continuaran ideas y conceptos aplicados actualmente asi como si siguen manteniendo el aparato burocratico actual. Freire, McLaren y toda la Escuela de Frankfurt deben de ser removidos para una nueva concepción educativa.
Sin embargo para generar una nueva pedagogía se debe primero ganar el combate cultural y como mencione este apenas ha empezado.
Las universidades enfrascadas en su ideología progresista ya no sirven para nada, ya no educan, ya no formar una crítica, solo son enormes aparatos burocráticos que consumen cantidades de dinero por una educación mediocre.
Las universidades en su fase actual son aparatos caducos que es necesario arrasar para construir algo nuevo.
Por el momento las universidades ya no son templos de conocimiento, son semilleros de progresistas, antifascistas y la corrección política. Básicamente, son el enemigo.



Junio 2017


Referencias


Johnson, Greg (2015). Pensamientos sobre la educación liberal. Counter-Currents. [En red] Recuperado de https://www.counter-currents.com/2015/02/pensamientos-sobre-la-educacion-liberal/

Truman, David (2014). ¿Qué es el Marxismo Cultural? Editorial Streicher. [En red] Recuperado de http://editorial-streicher.blogspot.mx/2014/12/sobre-marxismo-cultural-y-progresismo.html

Southern, Lauren (Director). (2017). Battle for Berkeley [Video] Estados Unidos https://www.youtube.com/watch?v=cSMz0pcrM18



martes, 30 de mayo de 2017

La caída de Constantinopla y los crímenes del imperio otomano



Por Fernando Trujillo

El siguiente artículo no es una apología al racismo, no es difamación, el siguiente artículo es historia, lo digo porque los liberales y los amigos de la corrección política seguro acusaran este texto con alguno de sus epítetos sacados de la neolengua liberal.
El 29 de mayo de 1453 se dio la caída de Constantinopla, capital del imperio bizantino y con ello el final de la Edad Media y el inicio de la Edad Moderna. Fue también el final de la hegemonía cristiana en Oriente y el surgimiento del dominio islámico en la región.
Pero los turcos otomanos un pueblo musulmán de Asia Central llegaron antes, en 1352 entraron por el sureste de Europa causando el terror en los Balcanes, los otomanos estaban obsesionados con el tráfico de esclavos. Los hombres eran llevados a Egipto y castrados por médicos judíos (ya que la castración está prohibida por el Islam) para ser vendidos como esclavos o llevados para remar en las galeras turcas de por vida. Las mujeres por otro lado eran vendidas como esclavas sexuales y como parte del harem de algún líder. Constantinopla resistió los ataques otomanos por casi cien años hasta que en el año de 1453 los otomanos bajo el mando del sultán Mehmed II finalmente toma Constantinopla por medio de los cañones y arcabuces mientras que los bizantinos aun usaban arcos y espadas. Los supervivientes son capturados y vendidos como esclavos, el último emperador Constantino XI se lanza contra la invasión y perece. Los otomanos saquean, destruyen todo a su paso. Constantinopla ha muerto y ha nacido Estambul. Fue un acontecimiento funesto que conmociono a toda la Cristiandad, el Imperio Bizantino la continuación de Roma fue conquistada y con ella el ultimo bastión cristiano frente a la barbarie turca.
Fue el nacimiento del imperio otomano que durante quinientos años fue el terror de la Cristiandad, más que nada de Europa del Este done cometieron crímenes abominables, genocidios, esclavitud, todo esto aun impune.
Conocemos los crímenes de la Unión Soviética, conocemos los holocaustos de líderes comunistas como Mao y Pol Pot, en los medios y en las universidades al momento de hablar de crímenes contra la humanidad se menciona primero a Hitler y la Alemania nacional socialista, se menciona el genocidio del Congo Belga, se menciona a Pinochet y Videla pero hasta la fecha es totalmente desconocida el actuar criminal de los otomanos a lo largo de quinientos años de existencia de su imperio.
Más que un imperio los otomanos fueron una mafia que elimino etnias enteras de los Balcanes, esclavizo, en su esplendor más de un millón de europeos fueron esclavos dentro de sus fronteras, convirtieron los Balcanes, el Norte de Arica y Turquía en un inmenso mercado de esclavos.
Se suele acusar al mundo blanco de ser los mayores tratantes de esclavos y esta visión es perpetua en la historia oficial y los medios, se les recuerda en televisión, películas, libros, etc. Pero la participación de blancos fue menor, los mayores traficantes de esclavos fueron musulmanes y judíos, entre los que los turcos se destacaron como una mafia mundial al secuestrar y vender miles de esclavos, en su mayoría blancos provenientes de Europa Oriental por casi quinientos años.
No es de extrañar entonces la desconfianza y el anti-islamismo furibundo de los eslavos a diferencia de sus compatriotas occidentales, ellos sufrieron la tiranía otomana.

Iban de pueblo en pueblo. Mataban a los hombres. Violaban a las mujeres y luego las mataban, o las secuestraban para algún harén. No eran más compasivos con los niños, excepto con aquéllos que cogían para instruirlos en el Islam y entregarlos a familias turcas. Los escuadrones de la muerte se daban al pillaje, y los restos se repartía entre turcos.” (Rodríguez, 2014)
El anterior párrafo describe un hecho sucedido durante el genocidio armenio, ocurrido en el año de 1915 en el que miles de armenios fueron deportados a Anatolia donde se llevó a cabo un exterminio masivo de un pueblo.
Para ese entonces Turquía ya tenía en el poder junto al sultán a los Jóvenes Turcos una asociación nacionalista que veía en los armenios una amenaza, el partido creo batallones conformados por criminales y asesinos cuya meta era “eliminar el elemento cristiano” y así se llevó a cabo en pleno siglo XX.
El lema de los Jóvenes Turcos era “Libertad, Igualdad y Justicia” (en turco “Hurriyet, Musavaat, Adalet”), pese a que hoy en día seria vista como un partido de extrema derecha en ese entonces era un partido progresista. Nuevamente bajo los ideales de igualdad y libertad se comenten atrocidades tal como paso en la Francia revolucionaria y en la Rusia Bolchevique.
“El genocidio fue planificado y ejecutado en diversas fases. En unas pocas jornadas todos los reclutas armenios del ejército turco, unos 60.000, fueron desarmados, fusilados y enterrados en fosas comunes. Y se emitió una «Ley de Traslado y Reasentamiento» que se aplicaría a toda la población civil: los varones adultos serían fusilados, deportándose inmediatamente, sin cargar medios de supervivencia, niños, mujeres y ancianos. Huelga decir que todas sus posesiones y propiedades fueron expoliadas sin indemnización alguna. En el curso de las «marchas del hambre», dirección a Mesopotamia a través del desierto sirio, murieron en su mayor parte; sufriendo el robo de sus mínimas pertenencias y siendo violadas mujeres y niñas por gendarmes que les vigilaban y bandas de forajidos kurdos, circasianos y turcos.” (Vaquero Oroquieta, 2015)
Un dato totalmente desconocido es el hecho que los turcos fueron los primeros en aplicar campos de concentración en el siglo XX, antes que los bolcheviques o los yanquis, el imperio otomano puso campos donde concentraban a la población cristiana para una sistemática eliminación racial.
Visto desde atrás se puede decir que todo el imperio turco que abarcada medio oriente, los Balcanes, el Norte de África fue el campo de concentración más grande jamás imaginado en la historia donde el principal negocio era la venta de esclavos y el asesinato masivo de etnias enteras.
Al genocidio del pueblo armenio, se suman las matanzas que los turcos realizaron con los pueblos que se sublevaron en su contra.
La segunda mitad del siglo XIX marca una serie de revueltas y gestas de independencia en los Balcanes del dominio otomano, algunos son anexados al recién formado imperio austro-húngaro (Austria por mucho tiempo fue el principal enemigo de la hegemonía turca en los Balcanes), los turcos realizan supresiones violentas de las revueltas.
Pero ninguna es tan tristemente recordada como la Masacre de Batak ocurrida en 1876 cuando los búlgaros se levantan en armas contra la tiranía otomana, los turcos cometen una acción militar que desemboca en una cruenta matanza contra el pueblo búlgaro, asesinando a más de cinco mil vulgares entre hombres, mujeres y niños. Dicha matanza fue repudiada por el mundo occidental lo que desemboco en una guerra con Rusia y posteriormente en 1878 la independencia de Montenegro, Bulgaria, Serbia y Rumania.
Pese a que Turquía contaba con una alianza con el imperio británico este decidió no ayudar debido más que nada a la indignación de su pueblo, Rusia derroto a los turcos y tuvo la oportunidad de acabar con el imperio pero por presiones de Inglaterra que veía amenazada la estabilidad en la región no lo hizo.
Me atrevo a decir que el imperio otomano fue el mayor genocida a escala mundial, superando por mucho a los regímenes comunistas del siglo XX y al estado de Israel. Tanto las tiranías comunistas e israelí son propias del siglo pasado mientras que el imperio otomano llevo su tiranía por más de quinientos años, cometiendo sus crímenes mencionados y posiblemente muchos más de los que todavía no se tenga conocimiento alguno.
Actualmente el gobierno turco se niega a admitir estos crímenes, mientras que al mundo blanco se le ha estigmatizado y obligado a pedir disculpas infinitas, los turcos se niegan a hacerlo y niegan los crímenes del pasado.
Esclavismo, genocidio sistemático, la caída de Constantinopla fue apenas el preludio de un horror que terminaría en 1924 con la desintegración del imperio.
La corrección política imperante solo nos recuerda los crímenes del mundo blanco mas no lo de otros pueblos, incluido el turco. El actual mandatario turco Erdogan ha impulsado la corriente conocida como neo-otomanismo que funde el islamismo radical con una política expansionista agresiva, ha declarado sin tapujos que las mujeres turcas deben tener bebes en suelo europeo como forma de conquista.
Mientras en el actual Occidente se avergüenza de su historia, llaman “fascistas” a los héroes que defendieron la Cristiandad de los ejércitos islámicos, Turquía siente un cinco orgullo de sus propios héroes (más bien mafiosos), reivindican la figura del sultán Solimán—en Turquía hay una telenovela que habla de la vida y hazañas de dicho sultán—y por supuesto la conquista de Constantinopla es celebrada, mientras que en España los liberales ven la toma de Granada como un acto “racista y retrogrado”. Ellos tienen orgullo mientras que los occidentales vergüenza.
La caída de Constantinopla fue una conmoción para el mundo cristiano, podemos verla como un paralelismo del destino del mundo occidental frente al avance del fundamentalismo islámico.
Concluyo con una antigua profecía de la tradición griega sobre el porvenir de Constantinopla: Un Constantino la construyo, un Constantino la perdió y un Constantino la recuperara.
Una profecía que resulta más que interesante, si España fue reconquistada en ochocientos años, entonces aun no es tiempo, nosotros no viviremos para ver ese glorioso momento pero llegara cuando este caudillo místico haga su aparición y logre la reconquista poniendo fin a la tiranía otomana.
Entonces dejara de ser Estambul la islámica y volverá a ser Constantinopla la cristiana.

Mayo 2017


Bibliografía

Nordic Thunder (año desconocido). En defensa de los eslavos. [En red] Recuperado del blog Nordic Thunder (actualmente dado de baja)

Rodríguez, José Carlos (2014). El genocidio armenio que Turquía no quiere reconocer. [En red] Recuperado de http://gaceta.es/noticias/genocidio-armenio-08122014-2310

Vaquero, Oroquieta Fernando José (2015). Centenario del genocidio armenio. [En red] Recuperado de http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5065

Ruiz de la Serna, Ricardo (2017). 102 años del Genocidio Armenio. [En red] Recuperado de http://gaceta.es/ricardo-ruiz-serna/102-anos-genocidio-armenio-24042017-1835

Vargas, Rodolfo (2007). Tu vida cambio cuando cayó Constantinopla (aunque no lo sepas). [En red] Recuperado de http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=292

Foto: Masacre de Batak de 1876


sábado, 20 de mayo de 2017

No hay religiones de paz





Por Fernando Trujillo

El término “religión de paz” lo hemos escuchado hasta la saciedad en los medios, por boca de gente ignorante, incluso por parte de sus varios de sus representantes. Se usa el término “religión de paz” para definir al Islam, al budismo, al hinduismo, algunas corrientes neopaganas y en menor medida al cristianismo. Varios representantes de esta última piden disculpas públicas por hechos como las Cruzadas, predican el pacifismo a sus feligreses y condenan públicamente el uso de armas, tal como el actual Pontífice lo hizo hace ya un tiempo alegando que “los verdaderos cristianos no usan armas”, esto habrá que decírselo a los caballeros cruzados, Juan de Austria, los cristeros y todos los reyes, caballeros y hombres de fe que han empuñado las armas para defender la Cristiandad.
Dejemos algo en claro y es que no existe algo como “religión de paz”, es una falacia propia de la modernidad, ninguna religión tradicional busca la paz, la felicidad o tu bienestar personal, todas estas religiones ancestrales predican la lucha tanto metafísica como física.
Las únicas “religiones” que predican esta trinidad moderna y egoísta (paz-felicidad- bienestar personal) son creaciones modernas como las pertenecientes a la vertiente new age, neopaganas como la wicca, las sectas inspiradas en un budismo tergiversado por los occidentales. Todas esas seudo-religiones carentes de cualquier matiz viril y aristocrático, enfrascados en la búsqueda de un bienestar personal.
En la actual civilización occidental se etiqueta al Islam y religiones orientales como “religiones de paz” mientras que por otro lado se condena el cristianismo como una religión “racista, genocida, opresora, etc.” Los peores crímenes, los peores defectos se lo achacan a la fe cristiana tanto en películas, televisión, libros, revistas y un sinfín. Mientras que su antítesis el Islam recibe un trato más positivo en los medios y cuando sale un atentado terrorista o surge una agrupación fundamentalista inmediatamente sale la defensa: “no todos son así” y “esto no es el verdadero Islam”.
Pero esto es falso, el Estado Islámico si predica el verdadero Islam, no ese islam moderado y occidentalizado sino el tradicional, el conquistador, Mohammed fue un señor de la guerra, un conquistador que impuso su fe por la espada a los pueblos conquistados, que aterrorizo las tribus paganas de medio oriente hasta formar el Califato árabe.
Dentro del Islam existe un concepto guerrero conocido como “Gran Yihad” y “Pequeña Yihad”, la primera seria la guerra interior, la lucha del hombre contra sus propios pecados, la segunda es la guerra material, la lucha física.
El único islam pacifista es el occidentalizado, el de pequeñas ramas que se encuentran en Occidente y que en público repudian el Islam tradicionalista de medio oriente.
Lo mismo se puede decir del budismo religión altamente tergiversada en Occidente, en este caso podemos decir que existen dos tipos de budismo: un budismo pacifista, hippie, mezclado con elementos new age, seguido por jóvenes blancos de la burguesía, el otro es el budismo original, seguido en Oriente, ascético y guerrero.
Este último es el budismo de los pueblos mongoles, pueblo guerrero y orgulloso, el mismo budismo que maravillo al barón Ungern Stenberg y del cual se hizo adepto en su combate contra el comunismo. El mismo Siddhartha Gautama-Buda fue un miembro de la casta kshatriya la casta de los guerreros y aristócratas, no fue un predicador del amor y la paz universal, sino un guerrero que había dado muerte a sus enemigos en el campo de batalla.
El barón Ungern Stenberg un señor de la guerra fue llamado por el treceavo Dalai Lama como la reencarnación de un Mahakala, una deidad de la destrucción y protector del Dharma. El barón fue un guerrero budista, un hombre que conoció y se sumergió en la espiritualidad budista tibetana primordial volviéndose más que un soldado en un guerrero metafísico en el combate espiritual.
Porque este budismo primordial predica el combate en esta vida, no es una rendición cobarde sino una lucha por un mas allá, por trascender del mundo material.

Acerca del cristianismo, varios de sus representantes tanto en el catolicismo como en el protestantismo buscan una forma de ser más políticamente correctos y esa forma es desligarse de toda su matiz guerrera.
Los cristianos progresistas aborrecen la historia de su fe, piden perdón por sus actos a las otras religiones, mencionan que los cristianos de antes tergiversaron la palabra de Cristo pero solo buscan estar a la moda posmoderna, subirse al tren del momento en lugar de seguir el camino de la Tradición.
A este respecto mientras que en medio oriente el Islam ha mantenido su concepción tradicional y guerrera, el cristianismo se hunde en el racionalismo y el progresismo.
El Islam tiene un Califato tradicional liderado por un señor de la guerra llamado Al-Baghdadi que busca la conquista y sometimiento de los infieles tal como está escrito en el Corán. El Islam mantiene intacto su ethos guerrero.
El cristianismo actual carece de señores de la guerra y es que los modernos cristianos se avergüenzan y se arrepienten de su ehtos militar.
Fue el mismo Cristo según la Tradición Católica quien dijo “no vengo a traer la paz sino la espada” y que en el Apocalipsis vendrá con un ejército celestial a destruir a los pecadores y juzgar este mundo.
Durante el Medievo surgieron las milicias de monjes-guerreros entre ellos los templarios tan odiados hoy en los medios de comunicación.
Entre los años 1132 y 1137 San Bernardo escribió un texto llamado “Alabanza de la nueva milicia” en el que hace apología de la guerra santa, elogia al monje-soldado como un guerrero en la lucha contra el pecado y los enemigos de la Cristiandad, a la muerte del monje-guerrero se unirá a Jesucristo en la otra vida.
San Bernardo explica: “La muerte de los santos será siempre preciosa delante de Dios; más la que ocurre en la guerra es tanto más preciosa cuanto mayor es la gloria que la acompaña”
Toda una apología a la guerra, al combate espiritual, por hoy el cristiano moderno y progresista se avergüenza de esta historia y prefiere pensar que seguir a Cristo es seguir su propia felicidad y bienestar personal.
Fueron grandes guerreros cristianos el Cid que derroto a los moros, Isabel la Católica que unifico España, Carlomagno que derroto a los paganos y construyo el primer imperio alemán, Vlad Tepes que combatió y masacro a las tropas turcas. Fueron los señores de la guerra quienes engrandecieron al cristianismo y lo defendieron de sus enemigos.
Los últimos cristianos en defender su fe fueron los cristeros en México, la Guardia de Hierro de Codreanu y el rexismo de Leon Degrelle.

Toda religión predica la guerra, la religión que carece de este ethos guerrero es falsa, es un negocio, fueron los señores de la guerra los que construyen una religión ese es un hecho innegable. El combate espiritual y terrenal es parte de toda religión autentica.
Actualmente en Occidente tanto el cristianismo como el budismo y los movimientos neopaganos en su mayoría carece de este ethos, es por eso que el Islam está ganando influencia y terreno, porque es la única mayoritaria que no ha perdido esta concepción de conquistar y convertir por la fuerza a los infieles.
Los movimientos neopaganos de masas están contagiados con el virus moderno del multiculturalismo, el pacifismo y esa vertiente hippie-new age. Son pocos los movimientos genuinamente paganos que predican la guerra y el nacionalismo como por ejemplo el wotanismo movimiento inspirado en los mitos nórdicos separado del movimiento asatru más liberal y multicultural.
El ateísmo domina el mundo occidental pero hasta el ateísmo tuvo a sus señores de la guerra como Stalin, Mao, Ho Chi Min, Castro y Pol Pot todos ellos se encargaron de hacer del comunismo una ideología sanguinaria y brutal.
La guerra está en todos los aspectos de la vida, la lucha por la vida lo es todo, la carencia de la lucha solo lleva a la muerte y el pacifismo ha llevado al mundo blanco a la muerte y la sumisión.
El cristianismo necesita señores de la guerra pero definitivamente no aparecerán en la Europa progresista de hoy en día.
Son los señores de la guerra los que se encargan de construir imperios, defender naciones o en este caso de expandir una religión.
No hay vida espiritual sin combate espiritual, no puede haber vida sin lucha, al erradicar el concepto del combate de la religión y de su vida Occidente firmo su propio suicidio.
Al final volverán a aparecer los señores de la guerra, cuando todo colapse, los mismos progresistas los pedirán a gritos cuando su mundo de ilusión se derrumbe porque la guerra es una realidad y el pacifismo un sueño.
El combate rige el mundo espiritual y material esto es una verdad que se impone pese a todos los ideales y filosofías humanistas.

Mayo 2017


jueves, 11 de mayo de 2017

Breves reflexiones sobre la derrota del Frente Nacional



Por Fernando Trujillo

El pasado domingo fueron las elecciones presidenciales en Francia, la segunda vuelta de las elecciones entre Macron y Le Pen. Como bien sabemos la contienda termino con el triunfo de Macron con un arrollador 64% frente a un 34% del Frente Nacional.
Fue duro, fue devastador ver una derrota de un movimiento nacionalista, me sentí enojado, frustrado, me sentí deprimido como todos los nacionalistas que dimos nuestro a poyo a Le Pen pero lamentablemente el pueblo de Francia eligió al candidato de las elites financieras sobre la candidata del pueblo.
El mayor temor de los franceses fue la llegada al poder del nacionalismo—erróneamente llamado ultraderecha—no les importo que más de 284 de sus ciudadanos han sido brutalmente asesinados por jihadistas, no les importo como su país está ya en un proceso irrevocable de tercermundizacion por la ola de inmigrantes africanos y musulmanes que las elites financieras de Europa traen. Su temor más grande no es de un atentado jihadista, su temor más grande fue la “islamofobia” y esa diabolizada “ultraderecha” que representaba Le Pen. El novelista Michel Houllebecq tenía razón en su novela “Sumisión”, la derecha y la izquierda se iban a unir para derrotar al Frente Nacional en las elecciones y lo hicieron.
El pueblo francés tuvo la oportunidad de tener una gran líder y la desperdicio.
Francia cuna de la democracia moderna, de los derechos humanos, el antimonarquismo y donde se originó todo el liberalismo político y cultural ha sellado su destino, seguirá en la Unión Europea, seguirá predicando hipócritamente la “libertad, la igualdad y la fraternidad” mientras bombardea países de medio oriente y seguirá recibiendo a yihadistas venidos a refugiados que asesinaran a sus ciudadanos pero nadie hablara porque no quieren ser racistas. Siendo honestos ¿Se podía esperar algo bueno del país donde se originó toda la decadencia de Occidente?
No obstante dejando el lado el pesimismo actual esta contienda nos dejó algunas cosas positivas que remarcar.
Primero un incremento del nacionalismo, en el año 2002 Jean Marie Le Pen padre de la actual candidata se postuló a la presidencia, ese año perdió con un 17% en la segunda vuelta, su hija perdió con un porcentaje mucho mayor de un 34% eso significa que en todos estos años hubo un incremento de patriotas franceses, de gente que no querían una islamización ni que su país estuviera sometido a las políticas financieras de la Unión Europea. En las próximas elecciones cuando la situación de Francia empeore más de lo que ya está el número de patriotas crecerá.
Dejando de lado a Francia, esta elección junto con la elección norteamericana de Trump y el Brexit mostraron que el binomio derechas-izquierda no existen más, tanto en Estados Unidos como en Francia la derecha y la izquierda se aliaron para frenar a los candidatos nacionalistas. Este paradigma ha quedado obsoleto, el nuevo paradigma es entre el nacionalismo y el globalismo, entre el trabajador y el usurero, entre el pueblo y las elites financieras. Tal como señalo Daria Dugina en su artículo “Francia: globalismo contra patriotismo”:

El candidato republicano Fillon, crítico de Macron, se unió a Macron. Tanto los candidatos de derechas como los de izquierdas se convirtieron en parte del equipo de Macron. La división (partidos de izquierda / derecha) que existió durante varios siglos terminó legítima y legalmente.

Estamos bajo un nuevo paradigma metapolitico, la izquierda y la derecha se han fusionado, los antiguos conceptos ya no son válidos, solo están el nacionalismo y el globalismo.
Estos acontecimientos mostraron que todos esos colectivos antifascistas, feministas, estas ONG, estos grupos liberales y asociaciones de “artistas” de Hollywood no son más que herramientas del gran capital, que los medios, la prensa libre son instrumentos de la banca internacional, han quedado al descubierto frente al pueblo, ellos son el enemigo, ellos son parte de la agenda globalista.
El nacionalismo cobra más auge, la derrota de Le Pen fue dolorosa si pero vendrán más victorias, a veces se pierde y otras se gana, lo cierto es que perdimos una batalla pero la guerra metapolitica continua.
Semanas antes de la elección francesa en USA se dio la que es conocida popularmente como “La Batalla de Berkeley” en la que grupos de nacionalistas y de antifascistas se enfrentaron abiertamente, los nacionalistas se enfrentaron a una horda más grande de antifascistas, feministas, hipsters y liberales con apoyo de la policía a los que derrotaron.
Efectivamente los nacionalistas triunfaron en Berkeley y la foto más viralizada fue de un nacionalista asestándole un puñetazo a una feminista. Un pequeño grupo logro hacer retroceder a una horda furibunda y fue algo grandioso.
Los movimientos nacionalistas, identitarios, de la nueva derecha están saliendo a las calles, ya no se esconden si no que militan abiertamente y tienen una cobertura en todos los medios más que antes. Esto vas más allá de Trump, Le Pen, el Brexit, estamos aquí y nadie puede parar nuestra cruzada metapolitica.
La clase obrera se muestra partidaria de los nacionalistas, los intelectuales van abandonando la izquierda, el feminismo y las políticas pro-inmigracion reciben criticas cada vez más abierta.
La derrota del Frente Nacional fue un revés pero la guerra continua, dejando a Europa Occidental en Europa Oriental se vuelven más fuerte, su desconfianza a la Unión Europea es abierta, países como Polonia, Hungría y Moldavia repudian las políticas liberales que viene de esta, mientras en Estonia en las aulas de las escuelas a los niños se les enseña a honrar el pasado de los militares de la Waffen SS, algo que por supuesto ha puesto el grito en el cielo de los liberales occidentales.
Nuestro momento es ahora, está en marcha, tenemos que aprender que vamos a perder y vamos a ganar, una batalla fue pérdida pero todavía la guerra continua. Estamos aquí y estamos en pie de lucha.

Mayo 2017


miércoles, 26 de abril de 2017

Caudillismo bananero




Por Fernando Trujillo


“La decadencia política de España quedo reflejada por las figuras revolucionarias de Hidalgo, Iturbide y Bolívar que acabaron con la dominación española en el Hemisferio Occidental”

Francis Parker Yockey


Desde hace unas semanas la crisis en Venezuela se ha vuelto un tema candente en los medios, el mundo ha visto como Maduro se ha erigido como dictador absoluto y como el pueblo venezolano ha salido a marchar, recibiendo represión y asesinatos por parte de las fuerzas leales a la tiranía.
Pero el caso de Maduro y de Venezuela es otro triste episodio del caudillismo bananero que es una parte integral de la historia iberoamericana desde hace doscientos años.
Los procesos de independencia de la América Hispana estuvieron lideradas por una serie de oscuros personajes Bolívar, Hidalgo, Morelos y Guerrero que pronto encontraron aliados entre las logias masónicas enemigas de cualquier autoridad real.
Con excepción de Brasil la independencia Iberoamericana fueron procesos desastrosos que trajeron consigo la ruptura de la Unidad Hispana en el continente y el republicanismo de carácter masónico que extermino a la aristocracia criolla y causo la ruptura de varios estados en diversas republiquetas tercermundistas que hasta la fecha están peleadas entre si y divididas en patrioterismos estériles.
Hidalgo y Bolívar ambos criollos fueron los primeros caudillos que alentaron a las masas indígenas en un odio por el pueblo español al que culpaban de todos sus problemas, Hidalgo usando el estandarte de la Virgen de Guadalupe movilizo a una horda de indígenas, mestizos y mulatos en una serie de matanzas de la población criolla, saqueos, violaciones y crímenes que finalizaron con su captura y fusilamiento. Hoy Hidalgo y sus compinches son recordados como “héroes” por la historia republicana.
El caudillismo nace entonces de estados sin un carácter nacional, arruinados por guerras civiles de independencia que lejos de dotar al naciente estado con un alma nacional solo forjaron republiquetas artificiales, es en ellas donde el caudillo busca ganar el favor de la población desprestigiando al gobernante anterior o los años de dominación española.
Oswald Spengler definió a los caudillos como demagogos guerreros de la población de color, es a este sector donde el caudillo se dirige para ganarse su favor y es que racialmente los indígenas siguen al hombre más fuerte, al guerrero, a quien grita más fuerte y se impone ejerciendo el autoritarismo y la violencia.
En México las figuras de Villa y Zapata movieron a las masas campesinas con promesas de derrocar a los terratenientes, organizando una serie de saqueos, asesinatos y sangrientos ataques a ciudades. Lo que movilizo a las hordas revolucionarias fue la violencia y un odio por la clase terrateniente pero fuera de eso nunca tuvieron ningún proyecto de nación.
En México los benevolentes gobiernos de Iturbide y Maximiliano fueron derrocados por la movilización del pueblo por parte de caudillos como Guerrero y Juárez, detrás de estas revueltas estaba el odio por el hombre blanco, por el ideal monárquico y su deseo de aniquilarlo. La caída de los breves imperios de Iturbide y Maximiliano fueron una prueba de que en México la democracia y las buenas maneras nunca funcionan, por el contrario solo la mano dura puede hacer funcionar el país, tal fue el caso de Porfirio Díaz otra figura caudillista pero que bajo su gobierno México alcanzo la paz y prosperidad económica.
Las figuras de Castro en Cuba, Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia y López Obrador en México son caudillos que prometen una nueva sociedad de igualdad, de patria libre, de justicia social pero siempre terminan igual, la clase dirigente se queda con poder y riquezas mientras el pueblo en la pobreza y rindiendo un culto ciego al caudillo.

En la actualidad la crisis venezolana es otro hecho que consta que el caudillismo ha sido un lastre para Iberoamérica, el chavismo dejo a una nación hundida en la miseria, su sucesor Maduro ha hecho más que empeorar la situación del pueblo. En Uruguay Mujica el así llamado “presidente más pobre del mundo” sedujo a los pueblos con su figura de venerable anciano, pero detrás se esconde un caudillo asesino, terrorista con logros artificiales durante su gobierno como la legalización de la marihuana mientras que la pobreza y criminalidad todavía son hoy parte de la sociedad uruguaya.
El legado de todos estos caudillos siempre son ilusiones, hechos que su mismo partido y sus seguidores magnifican a grados casi divinos para ocultar la pobreza, la continua desigualdad y el tercemundismo.
En México la figura de López Obrador que se alza como un caudillo para la sociedad ha sido un personaje de culto entre la población, los intelectuales, artistas y periodistas lo idolatran y han contribuido a generar esa aura de “salvador de México”.
Obrador y su partido Morena han elegido como héroes las figuras caudillistas de Juárez, Cárdenas y los revolucionarios mientras organizan marchas sobre marchas, organizan tácticas populistas para generar votos y simpatías.
Lázaro Cárdenas otra figura caudillesca fue el hombre que devasto el campo mexicano al quitárselo a los terratenientes y darle las tierras a hombres sin preparación que lejos de cuidarlas las terminaron abandonando y dejándolas morir, Cárdenas también se tomaba fotos comiendo con campesinos y obreros mientras las fuerzas militares de los agraristas arrebataban las tierras a sus propietarios y ejercían la creación de ejidos por medio de la violencia y la intimidación.
Cárdenas y sus sucesores impulsaron el presidencialismo, esa doctrina caudillista que exige un culto y respeto a la figura presidencial, en México se acostumbra hasta el día de hoy llamar al presidente como “señor presidente”, hasta hace unos años la figura del presidente era intachable, imponente y exento de cualquier crítica o comentario en los medios.
Pero el caudillismo no solo se ve en la izquierda sino también en la derecha política, las figuras de Pinochet y Videla los hombres fuertes, los militares tuvieron una fuerte presencia en tierras hispanas, el culto a su persona así como la brutalidad de sus gobiernos son parte de ese legado caudillista de Bolívar e Hidalgo.
Pinochet y Videla alcanzaron el poder por medio de golpes de estado—otra triste realidad de nuestra historia—erigiéndose como caudillos de sus respectivos países.
Las republiquetas hispanas son incapaces de ejercer una democracia, los gobiernos benévolos son derribados en golpes de estado por el caudillo de turno y es que el modelo republicano ha sido un gran fracaso por más de doscientos años.
Mientras la crisis venezolana continúa cada vez más sangrienta, los gobiernos caudillistas de Morales y Correa continúan reafirmándose, en México López Obrador dos veces contendiente a la presidencia de la república se mantiene como el hombre fuerte del país y se reafirma como un “salvador”.
Detrás de todo ese caudillismo republicano y bananero está el odio por la herencia española, el indigenismo, el odio por todo ideal de Aristocracia, Orden, Monarquía y Elite, el odio por el mundo blanco.  
El modelo republicano ha generado todo ese caudillismo que continuara mientras las naciones Iberoamericanas se aferren a él. Durante los procesos de independencia Brasil fue la única nación que lejos de una ruptura violenta con su patria, acepto su herencia, invito a su rey a ser gobernante de la recién nación independiente y convirtiéndose en un imperio con la economía más prospera de la región, una flota naval poderosa y conservando todo su territorio hasta la disolución de la monarquía, actualmente en Brasil las figuras de Lula da Silva y Dilma Rousseff son prominentes caudillos de la izquierda hispana.
Por hoy Venezuela es otro hecho lamentable de la tiranía de una izquierda bananera que gobierna impunemente y es tan criminal como la derecha neoliberal. Ambos productos de ese republicanismo jacobino.  
Si todo continua de esa manera las naciones hispanas no saldrán de su tercemundismo, no saldrán de los golpes de estado y los caudillos y no saldrán de estos patrioterismos republicanos que engrandecen a cualquier capo, criminal, militar de pacotilla y oportunistas con suficiente carisma para erigirse como “libertador”.


Abril 2017



jueves, 20 de abril de 2017

El combate cultural



Por Fernando Trujillo

“Llegara un día en el que Dante, Shakespeare y Wagner sean prohibidos por incorrectos. Porque con ellos como maestros nunca se podrá imponer la anticultura de Freud y Miro”

CEDADE, La Cultura de la Otra Europa

Ellos tienen la cultura

El termino combate cultural fue acuñado por el teórico marxista Antonio Gramsci, fue el mismo Gramsci quien dijo “Tomen la educación y la cultura y el resto se dará por añadidura”, siguiendo esta enseñanza en la mitad del siglo XX la izquierda conquisto la educación, los medios televisivos, el cine, la literatura, la música y para principios de este siglo mantiene un dominio absoluto en toda área cultural.
Porque para Gramsci la conquista cultural era más importante que la conquista política, no se puede tomar el control de un pueblo si primero no se toma su cultura y vaya que la izquierda lo aprendió muy bien.
Gramsci marco las pautas, la lucha no solo era en las calles y en la política, sino se daba en el mundo cultural, el control sobre el lenguaje, sobre el discurso, sobre el pensamiento, Gramsci moriría en 1937 de un derrame cerebral pero sus ideas las continuaría la Escuela de Frankfurt en Norteamérica.
“Tras la renuncia a la lucha de clases, lucha horizontal, buscan la formación de bloques heterogéneos, lucha trasversal, que se articulan en torno a identificaciones políticas, porque, dicen, las identidades no están dadas, están en permanente construcción, son una cuestión social. La izquierda indefinida es antiesencialista y, por tanto, antiplatónica. Para ella todo son construcciones culturales, niegan incluso la biología. Ser madre o mujer, por ejemplo, no es un hecho biológico sino una construcción social, dicen sus pensadores.” (Morales, 2017)
Hablar de una izquierda política ha quedado obsoleto, este término ha dado paso a lo que es el liberalismo cultural quien domina la cultura, ellos no son marxistas infiltrados, no es un nuevo comunismo y definitivamente esto no es marxismo cultural. Ellos son liberales y ellos dominan el discurso cultural actual.
La filosofía de Marcuse, la educación sexual de Freud, Kinsey y Reich, la psicología de Fromm, la literatura de Neruda, Benedetti, García Márquez en las universidades hispanas, el cine de Kubrick, Tarantino, Polansky, Jodorowsky y Allen es galardonado con premios y es considerado obra maestra, tan solo el año pasado el ganador del Premio Nobel de Literatura fue Robert Zimmerman alias Bob Dylan, músico y pacifista, icono de la cultura dominante actual.
Así la ideología imperante del sistema político actual es la que domina la cultura, toda la cultura globalista representada por los valores feministas, LGBT, animalistas, multiculturales, derechos humanos y la corrección política es lo que impera en el cine, las series de televisión, los comics, los videojuegos, los best-sellers, etc.
Desde los medios de entretenimiento hasta las universidades se impone una nueva neolengua para censurar todo pensamiento alterno, se usan epítetos como “fascista” y “homofóbico” para desacreditar a quienes piensen diferente.
Aquí los intelectuales afines al establishment juegan un papel crucial, abogando por el progresismo, por la imposición de la ideología de género, así en Estados Unidos tenemos a Stephen King escandalizado por la libre portación de armas de ciudadanos (pero no escandalizado por cierta escena sexual en su novela de terror Eso), tenemos a los fallecidos intelectuales iberoamericanos Eduardo Galeano y García Márquez criticando el capitalismo pero codeándose con los dictadores Hugo Chávez y Fidel Castro, al mismo tiempo que reciben premios y siendo best-sellers en países capitalistas.
La labor de los intelectuales y artistas hablar públicamente de feminismo, de lenguaje políticamente correcto, las celebridades de Hollywood organizando marchas masivas anti-Trump, hablando de liberación femenina en un país hartamente liberal y donde las mujeres gozan de una posición privilegiada pero que no dudan en acusar a la mayor parte de la población que no piense como ellos como “deplorable”.
“No es de extrañar que una vez destruida y criminalizada toda forma de pensamiento mínimamente disidente en Europa, tal y como ha sucedido, los ciudadanos se acojan a cualquier edulcorante intelectual que tengan a su alcance tomándolo por doctrina cierta y verdadera y por ‘ciencia muy sabrosa’.
Si algunos supuestos intelectuales han ejecutado muy bien su papel de re-educadores de masas y clases medias, los activistas y los ‘progres’ han jugado por su parte, una vez más, el papel de tontos útiles.” (Álvarez, 2016).


Nuestra cultura frente a su cultura

La cultura oficial es una cultura globalizadora, la mentalidad capitalista es introducida a todas las otras culturas y pueblos a través de los medios y el sistema educativo de carácter occidental, es común escuchar de los voceros del Pensamiento Único decir que la educación es el arma más poderosa, puede ser verdad pero definitivamente no su “educación”, es decir toda esa pedagogía occidentalizada que se ve petulantemente así misma como el “mejor modelo”.
Da gracia ver a la ganadora del Nobel Malala decir que lo que los terroristas necesitan es educación, más cuando el califa Al-Baghdadi posee un doctorado en teología islámica mientras que Osama Bin Laden fue ingeniero.

Es que la mentalidad occidental mira a los terroristas y aquellos que no se alineen a su forma de vida como un “montón de barbaros sin cultura”.

Pero esos pueblos tienen su propia cultura, sus propias tradiciones y por supuesto su propia pedagogía que se adapta a sus estándares culturales y raciales, imponer el modelo occidental solo genera un fracaso y resentimiento.

Antes las potencias occidentales imponían su pensamiento y forma de vida a las colonias, pero ahora tenemos un tipo de colonialismo más posmoderno y por lo tanto políticamente correcto, nuestros valores representados por el feminismo, el homosexualismo y la pedagogía progre se deben de imponer a los pueblos “primitivos” para que salgan de su “oscurantismo” y abracen el modelo occidental.

El joven occidental producto de toda esta cultura global presume en redes sociales de su feminismo, se inventa un género en Tumblr, se cree librepensador y aborrece la cultura de sus antepasados pero no duda en abrazar toda esa nueva cultura globalizadora que el mismo sistema “retrogrado” le da.

El progresista occidental es un supremacista, cree que su cultura posmoderna es superior a las otras culturas pero el viejo supremacismo blanco del viejo colonialismo ha sido sustituido por un colonialismo antirracista y progresista que desprecia a las culturas “bárbaras” y ama su cultura posmoderna.

“El joven progresista sobreestima su papel y su realidad. Se ve a sí mismo como un ejemplar del “hombre nuevo”, pero no como el “hombre nuevo” que llamaba a construir el Che Guevara, dedicado con rudeza al más duro trabajo por meros incentivos morales, sino más bien como el “hombre nuevo” de Herbert Marcuse, un hombre con “sensibilidades” presuntamente superiores que hoy traducimos en lloriqueos banales y safe spaces universitarios: esos cuartos especiales con los que ya cuenta en Estados Unidos para encerrarse cuando alguien dicen algo “ofensivo”.” (Laje, 2017)

Ese es el modelo de ser humano que ofrece la cultura globalizadora, alguien que consume la música de Madonna, Lady Gaga, Bob Dylan, U2, Kiss, que canta Imagine de John Lennon, que lee los libros de Galeano, fuma marihuana mientras escucha a Manu Chao y escribe sus insulsas criticas al mismo gobierno que le da toda esa cultura de mierda.

Frente a la cultura globalista esta otra cultura, la cultura de derecha o la cultura de la Otra Europa (como lo definiría CEDADE) y que es la anti-tesis de la cultura actual.

Nuestra música está representada por Massimo Morsello, Burzum, Saga, ZetaZeroAlfa, Skoll, Hobbit, a las cuales nunca veras en grandes auditorios, en gigantescos conciertos sino que es una música condenada a la marginalidad por sus ideas políticas.

El año pasado en la Ciudad de México se dio un concierto gratuito en el Zócalo de la ciudad a John Waters quien también tuvo el lujo de hacer una crítica al gobierno federal, por el contrario a la cantautora nacionalista Saga ni de broma ningún gobierno o corporación le daría semejante privilegio.

Nuestro rock no es para el sistema mainstrem, sus álbumes los encontraras en sitios nacionalistas pero nunca en las grandes tiendas de música.

En México los autodenominados “rebeldes” como Taibo, Poniatowska y hasta Rubén Albarrán dan conferencias, mítines en prestigiosas universidades mientras que a un intelectual como don Salvador Borrego o Luis Reed jamás le darían un espacio para hablar de sus ideas.

Nuestra cultura está prohibida, silenciada, nuestras ideas son ideas malditas frente al actual paradigma cultural.

Nuestra literatura está representada por Gabriele D’Annunzio, Marinetti, Papinni, Celine, Brasillach, La Rochelle, Junger, Pound, Mishima, Spengler, Schmidt, Lovecraft, Howard, Tolkien, Hamsum y Hans Heinz Ewers. Grandes autores con obras maestras, mientras sus libros se venden, sus ideas han sido silenciadas o desacreditadas por pomposos intelectuales. Podras encontrar un volumen con los Cantos de Ezra Pound pero con un mediocre prologo hecho por algún enano intelectual que quiera desacreditar sus ideas, lo mismo si encuentras un volumen con los cuentos de Lovecraft, el prologuista escribirá lo posible para que el lector lo vea como un “loco genial”.

Todos estos autores tuvieron un pensamiento fascista o por lo menos cercano a este, caso de Ernst Junger un disidente de derecha dentro del nacional socialismo, fue puesto de cualquier modo en la lista negra de los aliados durante la desnazificacion.

Y es que Junger si bien nunca fue un nacional socialista sus ideas si fueron “fascistas”, el culto a la guerra, a la naturaleza, a la raza alemana, la aristocracia estaban presentes en su obra, ya el filósofo del Sistema político lo describió: “lo odio no por alemán sino por aristócrata”. Mostrando todo su odio y resentimiento social.

En todos estos autores está presente una Cosmovisión anti-democrática, elitista, jerárquica, anti-igualatoria, identitaria, está presente el culto a la guerra, el repudio por los valores jacobinos y la defensa de la identidad de cada pueblo.

Todos estos valores por supuesto chocan con los valores globalistas, con la visión de una aldea global donde “convivan todas las razas” dominadas bajo una misma cultura y una misma forma de pensamiento.

Su actual cultura esta dominada por el lenguaje políticamente correcto, quiere formar un “hombre nuevo” pero este “hombre nuevo” se aleja de la idea del Che Guevara tan admirado por la progresía actual, el “hombre nuevo” nacido de la cultura globalista es un narcisista, sentimentaloide, sumiso ante los “refugiados” y los caprichos de las feministas, tan sensible que las palabras le ofenden, adicto a la nutella, el café, la hierba, un tipo que se cree “único y original” mientras denuncia comentarios que considera ofensivos en redes sociales. Semejante tipo de ser humano jamás cuestionara la actual cultura misma que engendra el gobierno “fascista”.

Nuestra cultura por lo tanto es el opuesto a la cultura actual y mientras esta cultura domine nuestra cultura es la nueva contracultura.


Somos el nuevo punk

En una reciente entrevista Johnny Rotten líder de la banda punk Sex Pistols afirmo que el anti-progresismo es el nuevo punk, Rotten por supuesto elogio a Trump, el Brexit y a su impulsor Nigel Farange.

“La clase obrera ha hablado y yo soy uno de ellos y estoy con ellos” afirmo sobre el Brexit en un programa de televisión.
La izquierda globalista dueña de la cultura dominante ha abandonado a la clase obrera, prefiriendo censurar el arte, el lenguaje o todo lo que le parezca “ofensivo”.

Esta cultura globalista se ha convertido en un totalitarismo progresista, domina el lenguaje, el discurso actual y maneja el linchamiento mediático a través de las redes sociales y los medios todo lo que disienta de ella.

La cultura de derecha es el nuevo punk y Rotten no estaba nada errado, los fascistas fueron los primeros rockstars, D’Annunzio invento el rock y el punk con esos cantos a la guerra que realizaba en las trincheras, con esos movimientos hipnóticos y teatrales mientras daba un discurso en Fiume, adelantándose a la pose y teatralidad de David Bowie y los rockstars.

La pintura y literatura futurista fueron (y aun lo son) tan rebeldes y contestatarios con el sistema actual, ellos fueron punks antes de que esta tendencia surgiera en Inglaterra.

La cultura fascista invento el punk antes de que el punk naciera, eso es definitiva, nuestra cultura de derechas es contestataria, disidente, es un golpe de rebeldía frente a la hegemonía globalista actual. Rotten no estaba nada equivocado.

Pero toda esta actitud disidente no servirá de nada sino aprendemos de las técnicas de Gramsci, si no leemos sus libros y absorbamos todas esas enseñanzas que llevo a la izquierda a la toma del poder.

Es necesario un gramscismo de derechas.

Alain de Benoist ya había sentido interés por el material metodológico de Gramsci y como la cultura de derecha debe de usar sus técnicas en la toma de poder.

Varios intelectuales de la llamada Nueva Derecha Europea han incluido la lectura de Gramsci entre su repertorio ideológico, han comprendido que entender las pautas del filósofo marxista son clave importante para volver a tomar el control de la cultura.

“La gran importancia del “gramscismo de derechas” para la Teoría del Mundo Multipolar, es que esta comprensión de la “hegemonía” puede asumir una posición más allá del discurso marxista y de izquierda, y rechazar el orden burgués en la superestructura (la sociedad política y civil), así como en la base (la economía), y hacerlo no después de que la hegemonía se convierta en un hecho planetario total y global, sino en sustitución suya. Esto es lo que implica el matiz en el título de otra obra de Alain de Benoist, “Contra el Liberalismo”, a diferencia del libro “Después del liberalismo” de Immanuel Maurice Wallerstein. Como para Benoist es imposible en cualquier caso confiar en el “después”, y no se debe permitir que el liberalismo se haga realidad como un hecho consumado, debemos estar contra el liberalismo ahora, hoy, combatirlo en cualquier posición y en cualquier parte del mundo. La hegemonía ataca a escala planetaria, encontrando sus partidarios tanto en las sociedades burguesas desarrolladas como en las sociedades donde el capitalismo no se ha establecido completamente. Por lo tanto, la contra-hegemonía debe ser aceptada más allá de las limitaciones ideológicas sectarias. Si queremos crear un bloque contrahegemónico, debemos incluir en su composición a todos los representantes de las fuerzas anticapitalistas y antiburguesas – izquierda, derecha, o no susceptibles de clasificación (el propio Benoist enfatiza constantemente que la división entre “izquierda” y ”derecha” está obsoleta y que no satisface la posición escogida; hoy es mucho más importante saber si alguien está a favor de la hegemonía o contra ella).” (Dugin, 2017).

Por lo tanto todo fascista, todo disidente tiene el deber de leer a Gramsci para estudiar sus técnicas, generar este gramscismo de derecha, la batalla cultural empezó hace mucho y ellos tienen la victoria.

No hay que temerle ni tenerle prejuicios a Gramsci sino entenderlo para poder aprender de sus lecciones, la comprensión del combate cultural será un arma poderosa para enfrentar la hegemonía dominante.

En el actual combate cultural luchan dos frentes, la cultura dominante y la cultura disidente, nosotros, el nuevo punk.

El futurismo de Marinetti frente al pacifismo de carácter marxista de la literatura iberoamericana.

El elitismo y culto al Japón Imperial de Mishima frente a la pasividad y modernidad de la literatura de Murakami. 

Los valores jerárquicos y luminosos de Tolkien frente al relativismo y vacío de la literatura fantástica de consumo actual.

La poesía elevada y sacra de Ezra Pound frente a los versos basura de Allen Ginsberg.

El rock violento y antidemocrático de Skoll y Bronson frente a la música pacifista y sentimentaloide del rock-pop actual.

En el combate cultural nosotros representamos la Marcialidad, la Elite, el Orden, la Belleza y todo lo Ascendente frente a la podredumbre globalizadora de la cultura dominante.

En esta batalla cultural hagamos nuestras las palabras de Marinetti: “el coraje, la audacia y la rebeldía serán elementos esenciales de nuestra poesía”.


Abril 2017


Bibliografía


Morales, Gustavo (2017).  La batalla cultural. Posmodernia. [En red] Recuperado de http://www.posmodernia.com/la-batalla-de-la-cultura/


Álvarez, R. Esaul (2016). Umberto Eco: falsos intelectuales al servicio de la anti-Tradición. Página Transvensal. [En red] Recuperado de https://culturatransversal.wordpress.com/2016/07/08/umberto-eco-falsos-intelectuales-al-servicio-de-la-anti-tradicion/


Laje, Agustín (2017). Breve retrato del joven progresista. Prensa Republicana. [En red] Recuperado de https://prensarepublicana.com/breve-retrato-del-joven-progresista-agustin-laje/


Dugin, Alexander (2016). La revisión del gramscismo de derechas. El Manifiesto. [En red] Recuperado de http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5312